Tag Archive: no existe


Si no me creen, sepan que quien se los manda es agrónomo y que esta planta no existe, bueno mejor lean la información sobre este tema ya que sí sale de una planta, pero de la llamada Colza, de la que se extrae aceite lubricante y de eso sí hay mucha literatura, pero… para usos no comestibles, más bien para usos industriales. Esta Colza además es transgénica… ¿Sabías que no existe una planta llamada “Canola”?
El aceite de Oliva proviene de las aceitunas, el aceite de uva proviene de las semillas de uva, el de cacahuate de los cacahuates y el de Canola proviene de…Semillas de Colza. ¿Qué hay de malo con esta imagen? Muchas compañías están vendiendo el aceite de “Canola” como una alternativa “saludable”, pero, el aceite de Canola no es más que un aceite “creado por el hombre”, hecho a base de semillas de Colza modificadas genéticamente.
El problema con el aceite de Colza es que es tan tóxico que la FDA lo prohibió en 1956 para el consumo humano. Así es que los productores Canadienses “crearon” en los años 70´s una variedad nueva de semillas de Colza con menor contenido del toxico ácido erúcico y decidieron que necesitarían un nuevo nombre para este aceite. Lo llamaron aceite L.E.A.R. por sus siglas en inglés (Low Erucic Acid Rapeseed), pero fue cambiado por “Canola” por cuestiones de marketing, ninguna compañía quería que la asociaran con un producto de nombre “Rape” (violación), además era sabido que el aceite de Colza era tóxico.
El término Canola fue formado usando “Canadian oil, low acid” para convencer a los consumidores de que era nuevo y mejor y además seguro para consumirlo. Fue prohibido el uso en alimentos del aceite de semilla de Colza probablemente porque ataca el corazón y causa lesiones degenerativas permanentes, tiene un mejor uso como lubricante industrial, combustible, jabón y como base sintética para el hule. La verdad es que las semillas de Colza son las más toxicas de todas las plantas de las que se extrae aceite. Ni los insectos se las comen, en serio, el aceite de Colza es un insecticida muy efectivo y es el ingrediente principal en muchos pesticidas “orgánicos” (no químicos) que se aplican directamente a las plantas para matar bichos.
En 1985, el gobierno Canadiense pagó presuntamente, la suma de $50 millones de dólares para posicionar el aceite de Canola en la lista de GRAS (Generalmente conocido como seguro, por sus siglas en inglés). El gobierno Canadiense subsidia a los productores y cosechadores de la semilla de Colza (planta de la que extraen el aceite de canola). Esta planta es económica, fácil de cultivar y es repelente a los insectos de forma natural, además, el aceite de canola es fácil de utilizar en las fábricas de comida procesada. Para nombrar una, casi todas las mantequillas de cacahuate las usan para darle suavidad y que sea “untable”. Ojo: La mantequilla de cacahuate NATURAL debe contener solo sal y cacahuates en la lista de ingredientes. Estudios sobre el aceite de Canola hecho en ratas de laboratorio, indican muchos problemas como la degeneración de corazón, riñones y glándula tiroides. Cuando el aceite fue eliminado de las dietas de estas ratas de laboratorio, los depósitos de grasa desaparecieron pero las cicatrices causadas por esta degeneración, se quedan en los tejidos de los órganos afectados. ¿Porque no se hicieron estudios en los humanos antes de ponerlo en la lista de conocidos como seguros de la FDA?.
El aceite de canola “deprime” el sistema inmunológico y lo induce “a dormir”. Es alto en glucósidos que causan problemas de salud porque bloquean el funcionamiento de las enzimas y sus efectos son acumulativos, tomando años para que sean detectables. Un posible efecto secundario del uso prolongado de este aceite es la destrucción de la capa protectora de los nervios llamada vaina de mielina. Cuando esta capa protectora se acaba, nuestros nervios tienen corto circuito causando movimientos erráticos e incontrolables. Otro problema es que TODO el aceite de Canola ha sido modificado genéticamente. Por último, el aceite de canola es “Trans Fat” que ha demostrado estar ligada con el cáncer. La grasa “Trans Fat” incluyendo la hidrogenada o parcialmente hidrogenada, causa daños a las paredes de nuestras células e inhibe su correcta oxigenación causando que se tornen cancerosas.
Evita toda clase de aceite de canola! Energy for Life te recomienda utilizar aceite de Oliva extraído en frío, el aceite de coco, maíz, girasol y todo aquel que provenga de plantas reales y no transgénicas. Favor de compartir esta información entre tus contactos.
NOTA DE PARACELOSO777: Buscad aceites PRENSADOS EN FRÍO, NO EN CALOR. Estos últimos utilizan antioxidantes y conservantes dañinos para la salud. En cambio los otros, no pasan por procesos de refinación. Un ejemplo de aceite saludable, a parte del de oliva EXTRA VIRGEN (y no sintético), es el aceite de AJONJOLÍ. Personalmente no recomiendo ni el de máiz, ni el de girasol, pues están prensados en calor. Puede que no vengan de transgénicos, pero pasan por muchos procesos de refinación y tienen aditivos químicos, con el fin, claro, de que su imagen sea atractiva al público, careciendo asimismo de algo realmente saludable.
Para mayor información sobre aditivos, consultar este enlace:
Anuncios

¿Es el mal solamente un concepto lingüístico, un efecto de un ensamble neurofisiológico particular o una fuerza metafísica?

La neurociencia es probablemente la rama de la ciencia moderna más ambiciosa, amenazando con absorber los problemas de la psicología, la filosofía y la moral –en realidad todo el humanismo– y declararlos como meros epifenómenos del cerebro humano, reducibles a una zona milimétrica en este órgano cumbre o a la mera relación entre una serie de vías neurales. Aunque este reduccionismo eminentemente materialista puede ser considerado como una delirante simplificación (y aprisionamiento) de elementos inasibles –como el espíritu, la conciencia o las ideas–también es cierto que en muchos aspectos la neurociencia se ha mostrado sumamente precisa y efectiva.

Ron Rosenbaum analiza en la revista Slate el problema del mal, el cual la neurociencia sostiene haber resuelto: el mal no existe, los actos “malos” son solamente el resultado de un neurorcórtex predeterminado a actuar de esa forma. Varios neurocientíficos actualmente mantienen la idea de que los actos conscientemente y voluntariamente malignos son una ilusión. Personas como Anders Breivik o Jared Loughner, según esta veta científica, son víctima de anomalías en su amígdala, de disfunciones en sus lóbulos prefrontales o de una conjunción de relaciones neurales que se combinan para determinar, a fin de cuentas, que cometan una atrocidad como matar a docenas de niños en un lago en Noruega.

“¿Y al reducir el mal a un malfuncionamiento puramente neurológico o a una malformación en las conexiones del cerebro físico, al eliminar el elemento de tomar una decisión consciente en base al libre albedrío, acaso no han eliminado los neurocientíficos también la ‘agencia moral’, la responsabilidad personal? ¿Significa esta excusa de ‘neuromitigación’ –’mi cerebro me hizo hacerlo’ como la han llamado algunos críticos– que ningún ser humano quiere hacerle mal a otro? ¿Que todos somos inocentes, como los buenos salvajes de Rousseau, algunos afligidos por defectos –’bichos cerebrales’, como los llama un nuevo libro de neurociencia pop– que causan los comportamientos antes conocidos como malos?”, escribe Rosenbaum.

Esta es solamente un nuevo avatar de una de las más antiguas discusiones del pensamiento humano, ahora bajo la retadora y supuesta infalibilidad de la ciencia moderna. Como se habrá hecho evidente, en ella confluyen los problemas no menos significantes de si tenemos libre albedrío y de qué es la conciencia (tangencialmente figura también la pregunta sobre la existencia de Dios, con su supuesta benevolencia infinita).

En la práctica, en la vida cotidiana, nuestra sociedad acepta de manera tácita y con un profundo arraigo, la noción de que el mal existe. Padres y maestros enseñan de manera automatizada a rehuir el mal, las personas malas y las cosas que hacen mal –sin realmente considerar que si nuestro cerebero (o nuestro destino) está preoordenado, difícilmente harán diferencia estas admoniciones. Nuestra cultura crea antihéroes malignos como Darth Vader, el Guasón o Hannibal Lecter y por otra parte condena a personajes como Osama bin Laden y se mistifica por “abominaciones” como Charles Manson. Los políticos usan palabras como “el eje del mal” o “escapar de la lógica del mal” (palabras de Benedicto XVI después de lo sucedido en Noruega). En la mayoría de los casos creemos en “el mal”, aunque realmente no sabemos qué es.

Uno de los más interesantes acercamientos al “mal” es el del neurocientífico Simon Baron-Cohen (sí, el primo, un poco más serio, de Sacha Baron-Cohen aka “Borat”). Baron-Cohen considera que lo que nosotros llamamos “mal” es en realidad la falta de empatía en el cerebro. Este científico británico traza toda un anatomía de la empatía dividida en 13 regiones específicas que constituyen el “circuito empático”, ubicando en distintas regiones del cerebro los mecanismos que llevan a una decisión “maligna” o “no-empática”. Un cerebro sano actúa de manera conjunta para derrotar un “enfoque de único propósito” el cual exhibe una inhabilidad a “reconocer y responder” a los sentimientos de los otros.

Baron-Cohen no sólo abole el mal, acaba también con la bondad: la cual sería el resultado de un circuito empático bien aceitado. “Reemplazar el mal con la no-empatía, es más un truco semántico que un descubrimiento científico”, dice Rosenbaum, quien también plantea la pregunta sin respuesta de cómo saber si tal parte del cerebro está causando esa empatía o simplemente reflejándola. Podríamos decir que pese a tener un cerebro no-empático podemos tomar la decisión de actuar con empatía o si esta no se nos da de manera natural, podemos decidir desarrollarla disciplinadamente, aplicando nuestra voluntad a la neuroplasticidad de nuestro cerebro. Pero también se podría objetar que estamos predeterminados al resultado de nuestra búsqueda empática: aquellos cerebros con un circuito previamente dispuesto para desarrollar la empatía son los que lograran su cometido (sobra decir que nos movemos sobre terrenos pantanosos, donde cualquier piedra de toque se puede convertir en un regressum ad infinitum).

Otro entusiasta del neurodeterminismo, David Eagleman, en su libro Incognitovislumbra un mundo orwelliano en el que se usaran resonancias magnéticas para identificar a las personas que tienen el potencial de cometer actos anteriormente conocidos como malos, y se les preescribirá tratamientos como “aerobics prefrontales” o de “balance temporal superior” para remodelar el cerebro. Sin embargo, algunas personas con cerebros indispuestos para la normalidad social deberán de ser removidas, incluso de por vida (si la ciencia no es capaz de “corregir” el cerebro).

Esto es quizás el lado extremo del domino de la neurociencia, que tiende a exhibirla como un exceso. Pero el problema no tiene solución fácil. Algunas vertientes de la física moderna incluso consideran que el universo está predeterminado por sus condiciones iniciales, no sólo tu neuroconectividad sino cada átomo en el espacio es el resultado de estas condiciones iniciales –las cuales pueden ser vistas como un código de programación. Según el principio antrópico, es tan improbable que el universo haya podido evolucionar a su estado actual que delata una preselección (o incluso una postselección, ya que el universo podría estar siendo guíado desde el futuro). En palabras de Einstein “Dios no juega a los dados”. Bajo esta perspectiva, que ciertamente no es la única dentro de la física, todo lo que sucede es la consecuencia de una serie de eventos encadenados que se remontan al inicio del tiempo, y en este sentido todo lo que haces está sujeto a esta causación determinista –que puedas o no matar a tal persona está ligado a que se haya formado (y a que se pueda formar) tal estrella.

De nuevo volvemos a una compleja encrucijada, ¿hasta que punto el individuo tiene una voluntad y una capacidad de decidir independiente del universo y de la evolución de la materia? Claro que también podemos creer que lo que ha llevado al mundo a ser como es (a dar luz a la vida, etc.) es el caos y el azar. Y que podría ser de cualquier otra forma (y de hecho podría ser simultáneamente de todas las formas, en un infinito multiverso). Pero aquellos que ven un orden más allá de la mera combinación aleatoria o creen en Dios y en el destino tendrán un poco más difícil insertar el libre albedrío a la ecuación.

Regresemos al problema de la existencia del mal. Adolf Hitler es el hombre que para la mayoría de las personas mejor (valga la paradoja) “encarna” la idea del mal en el mundo. Mucho se ha dicho sobre la maldad de Hitler, si esta es el resultado de las vicisitudes de su vida (un científico incluso la ligó a un mordedura de mosquito que le habría producido encefalitis en la Primera Guerra Mundial) y de una complicada historia psicológica que de alguna manera determinó que fuera así –en todo su maligno poderío. Se ha mencionado, tambien, que esta maldad debe de ser el resultado de la influencia de fuerzas ocultas, demonios o extraterrestres (¿y cómo juzgar la moralidad de estas entidades?), que lo usaron para intentar materializar un oscuro plan de destrucción –involucrando una antigua batalla entre deidades y pueblos perseguidos (o escogidos). Otra posibilidad, a veces manejada, es que Hitler, un hombre inteligente en ciertos aspectos, haya sido la encarnación del mal definitiva, justamente porque decidió voluntariamente obrar así, sediento de poder y ambición y albergando un profundo odio.

Nada es fácil en esta exploración y seguramente no vendrá ninguna respuesta, más que nuevas y más interesantes preguntas. Hitler evidentemente no consideraba que lo que estaba haciendo era malo, al contrario, bajo su perversa moral, lo que hacía era por un bien ulterior superior. Lo mismo con el asesino Anders Breivik Behring, quien se consideraba a sí mismo un héroe, un honorable caballero templario (más allá de que le hayan lavado el cerebro en programas de control mental o no). Lo que vemos entonces es que las ideas y los patrones de pensamiento que se afianzan en el cerebro bajo ciertas condiciones psicológicas llevan a los hombres a obrar de forma que para la mayoría de la sociedad es considerada como maligna, al hacerlos creer, o programalos a pensar, que lo que hacen está bien. (Parece hasta cierto punto evidente que una idea no contiene en sí misma la semilla del mal –aunque en cierto terreno mental puede germinar “actos malos”).

Las miles de personas que apoyaron los actos de Hitler, considerados generalmente como malignos, probablemente, neurofisiológicamente, contaban con las características para ser programados para apoyar una serie de actos totalitarios pero del otro lado de esta dicotomía, para realizar actos de bondad –si acaso hubieran escuchado una poderosa voz en la radio y atendieran a eventos masivos orquestados con un alto poder propagandístico que fomentara este “bien”.

Hay que preguntarnos tambén si la maldad –incluso los actos radicales de Hitler– es juzgada así solo por una convención social o existe más allá de este juicio de valor contextual. Ciertas sociedades habrían juzgado correcto esclavizar y asesinar a miles de personas –sociedades que fuimos nosotros– con el fin de hacer un bien mayor (bajo una moral revelada supuestamente por un ser superior). ¿Cómo saber que nuestros actos, por ejemplo construir automóviles, quemar petróleo o comer pollo, no les parecerán malignos a una sociedad futura? Aunque también se podría argumentar que hemos y estamos evolucionando –y el mal es lo que se deja atrás con la evolución. Aquello que la conciencia deja de admitir.

¿Exite metafísicamente el mal o es sólo un concepto creado por el ser humano? En su genial novela de ciencia ficción “Iluminatus!, Robert Anton Wilson narra la historia de un sacerdote de la Atlántida, Gruad, que implantó en el ser humano los conceptos del bien y el mal, como un dualismo de control:

“Gruad enseñó al hombre a ver la ingorancia, la pasión, el dolor y la muerte como males, y a luchar en contra de ellos”.

El personaje Hagbard Céline en esta novela enseña a sus reclutas que este maniqueismo es usado por una sociedad secreta (los ubicuos Iluminati que son la continuación de la casta sacerdotal de la Atlántida) para coartar la libertad del hombre, enfrascándolo en un juego moral, en una cárcel lógica oprimida por la culpa que suscita ese espectral hacer mal. Es decir, el bien y el mal son una ilusión y hacen creer que sólo tenemos una serie limitada de alternativas y que seremos juzgados por nuestras decisiones (el peso fantasmagórico del pecado original). Aunque este razonamiento empoderado en el simbolismo parece ser bastante lúcido, admite el argumento, otra vez ad infinitum, de que la implantación de estos conceptos, de esta visión limitante del mundo, es justamente una manifestación del mal en su multifacética truquería.

El concepto del “mal” es sobre todo una herencia del pensamiento religioso, que a su vez es una herencia del mito y de lo que hoy llamamos a veces paganismo. Quizás la concepción del mal de la mitología y de las culturas consideradas paganas por los grandes monoteísmo nos brinde una perspectiva más amplia para comprender este “problema”. Para culturas como los aztecas o los egipcios, y muchas otras más, el mal es la otra cara del bien, como es el caos del cosmos (o la carga negativa y la carga positiva); ambos principios de la dualidad universal. Así Set y Osiris, o Tezcatlipoca y Queztalcoatl son ememigos pero también son hermanos, igualmente divinos. Para hacer una larga historia corta, lo que resulta de esta oposición de fuerzas es un balance natural, una especie de fricción que permite la evolución, como la destrucción de lugar a la creación. Y lo que se aprende, la gnosis de esta relación entre el bien y el mal, es que representan una especie de drama cósmico que se repite a lo largo de la historia. Pero que es justamente un drama, es decir una representación teatral, una ilusión, ya que debajo de la máscara que tomen en ese momento, más allá del tiempo, estos dioses que se enfrentan y transmutan son uno mismo. Demon est Deus inversus.

Esto no necesariamente significa que no exista el diablo, significa que podría existir como una personficación del universo, como una máscara arquetípica, una corriente de energía primordial –quizás de la misma forma que existe, de una manera no tan marcadamente arquetípica, tu personalidad (la ficción del ego). Existe para que haya juego (y quizás las personas que han sido históricamente malignas, como Hitler o Manson, solamente han encarnado un rol.) Tal vez la función del mal en el universo sea increíblemente la misma que la de Darth Vader en “Star Wars”: fortalecer el arco dramático para entretener al espectador (en este caso un espectador que es también la obra y que al ver a los demás se ve a sí mismo).

Como no queremos ofrecer respuestas sino provocar preguntas, y esta última parte parece definir una posición determinada en cuanto al problema del mal, consideremos un último concepto tomado de Gurdjieff:

“Pecado es aquello que mantiene al hombre amarrado en un punto cuando el hombre ha decidido moverse, si es que es capaz de moverse. Los pecados solamente existen para las gentes que están en El Camino, o que se están acercando a él. El pecado es aquello que detiene al hombre en este propósito, aquello que le ayuda a engañarse a sí mismo y a pensar que está trabajando, cuando en realidad sólo duerme. El pecado es lo que hace dormir a la gente, cuando han decidido despertar”.

Esta podría ser una definición un tanto más práctica e individual del mal, y que necesariamente involucra a la conciencia, puesto que, bajo la concepción de Gurdjieff, un pecado sólo existe en personas que han decidido encaminarse hacia su despertar y por lo tanto son conscientes de que están dormidas. Detectamos aquí una interesante acepción del mal (o del pecado como una forma de nuevo más útil de designarlo); entendemos en este sentido que el mal sería básicamente aquello que hacemos –una vez que ya hemos tomado conciencia de nuestra esencia– que va en contra de nosotros (y de nuestra evolución). Algo que se puede entender como una negación de quien en verdad somos. No es rebelarnos contra Dios, es rebelarnos contra nosotros mismos (y nuestra propia divinidad).

Fuente: Pijamasurf

¿Es posible que el SIDA no exista?
El informativo Rusia Today expone, a través del experto en salud Jesús García Blanca, la estafa criminal del SIDA. Un fraude creado por las multinacionales farmacéuticas, con el objeto de enriquecerse a costa del sufrimiento de millones de personas.

Según Jesús García Blanca, el SIDA es una construción que se creo en Estados Unidos, por necesidades económicas y estratégicas del poder, es más, no se ha demostrado que exista el VIH, pues no se ha llegado a aislar.

La gran estafa del SIDA en este documental. Estan eliminando fragmentos subtitulados en youtube.Por la vida y contra la censura, visionalo antes de que desaparezca en Blip.tv.Autor: Brent Leung. Extraordinario trabajo de subtítulación: Alvrosda.Aqui descargas enemule

VIDEO DE YouTube – djpaulvanjaf’s Channel

Desde hace casi tres décadas y a lo largo y ancho de todo el planeta, multitud de médicos, científicos (entre ellos varios premios nóveles), especialistas en salud e incluso algún presidente de gobierno como Thabo Mbeki (Sudáfrica), han venido denunciando la versión oficial del SIDA como falsa y acientífica.

En toda ciencia, es fundamental el debate y el contraste de opiniones, sin embargo, en lo referente a la hipótesis oficial “el VIH provoca el SIDA”, tales prácticas han sido totalmente obviadas y censuradas, pues aquellas personas que no comparten dicha hipótesis han sido sistemáticamente silenciadas y desprestigiadas, algo totalmente contrario a la praxis científica, pero muy rentable para las empresas farmacéuticas, que han tenido vía libre para enriquecerse con la venta de medicamentos comercializados para (supuestamente) tratar el SIDA, desde hace 30 años. Unos medicamentos que, hoy en día, son calificados como tóxicos por aquellas mismas personas que en su día los recetaron, y a los que ven como los verdaderos responsables de que tantas personas (supuestamente infectadas) murieran en los años 80.

House of numbers es un documental que muestra un debate abierto y sin tapujos entre los defensores de la versión oficial (en la mayor parte de los casos, personas que reciben subvenciones de gobiernos con probados vínculos con las multinacionales farmacéuticas) y quienes piensan que el SIDA podría ser una deficiencia severa del sistema inmunitario, adquirida por unas razones muy diferentes a la de la intrusión de un simple virus (del que cada vez hay más dudas de su existencia) en nuestro organismo. Entre dichas razones podríamos encontrar el hambre y la malnutrición crónica (muy extendida en África, curiosamente el lugar donde mayor porcentaje de SIDA existe), el abuso de drogas y malos hábitos de vida, la ingesta de los medicamentos altamente abrasivos que se recomiendan para tratar el SIDA, etc…

Enlaces de descarga directa:

Megaupload – versió original, 877 MB Megaupload – versión original, 877 MB
Enlaces para el visionado:
Nuevos enlaces eMule (disculpen las molestias si estaba descargando la anterior):
Las descargas son cortesia de:

EL VIH NO EXISTE.

 Según el Biólogo Molecular Peter Duesberg de la Universidad de Berkeley en California el retrovirus del VIH no puede ser la causa del SIDA por que los retrovirus no tienen mecanismos para matar células no son citotóxicos vivimos en armonía con infinidad de retrovirus dentro del cuerpo es decir viven inocuos en nosotros.

 Y el Dr. Stefan Lanka va a mas allá al decirnos que hasta se duda de la existencia del virus del VIH al no haberse aislado y purificado según los postulados de KOCH.

La biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos, y su grupo de investigación del Hospital Real de Perth, en el occidente de Australia, fueron los primeros científicos en mencionar el hecho de que el VIH jamás ha sido aislado(12). Por varios años Papadopulos-Eleopulos y sus compañeros han estado publicando artículos en los cuales describen con lujo de detalles los hechos científicos que sustentan como “el denominado virus del SIDA o VIH ni siquiera parece que exista” (12-14-20-30-31-47-50-61-64):

 El procedimiento correcto(31) empleado durante más de medio siglo para lograr el aislamiento de un retrovirus es el siguiente:

a) Encontrar en las células de cultivo infectadas partículas con un diámetro de 100-120nM y que contengan los denominados cuerpos internos o coraza y que su superficie se encuentre cubierta de espículas.

b) Que estas partículas formen una banda de sedimentación a una densidad de 1.16 gm/ml de sucrosa.

c) En la banda de densidad de 1.16mg/ml no debe haber nada diferente a las partículas con las características morfológicas de una partícula retroviral.

d) Las partículas deben contener sólo ARN y no ADN, y el ARN debe tener consistentemente el mismo tamaño [número de bases] y composición, no importando las veces que el experimento se repita.

e) Cuando las partículas son introducidas en cultivos secundarios, ellas son tomadas por las células del cultivo, el ARN celular, y luego ADN es transcrito de nuevo a ARN el cual es entonces traducido en proteinas.

f) Como resultado, las células de estos cultivos secundarios liberan partículas al medio de cultivo.

g) Las partículas liberadas al medio de cultivo secundario deben tener exactamente las mismas características de la partícula original, y por lo tanto deben ser morfológicamente idénticas, sedimentar a 1.16 gm/ml y deben contener las mismas proteínas y el mismo ARN que la partícula original(31).

Ninguno de estos pasos se ha logrado en el caso del VIH(12-14-31-47)

Ninguno de los investigadores que afirman haber aislado al VIH han mostrado la presencia de partículas con las características morfológicas de retrovirus y que hayan sedimentado a 1.16 mg/ml de sucrosa(31).

La palabra “aislamiento”, utilizada por la mayoría de los investigadores (65-67) es incorrecta y crea confusión. Ni Montagnier, ni Gallo, ni Levy, aislaron partículas de VIH, ni partículas de algún otro retrovirus y ni siquiera aislaron partícula viral alguna (12-14-30-31-47-61-68-74).

 Puesto que en el caso del SIDA ninguna “partícula retroviral” [retrovirus] ha sido alguna vez aislada de cultivo alguno(12-14-31-47-61-63-69-75), la existencia del VIH ha sido establecida en forma indirecta: por la presencia de los co-cultivos de sangre de individuos con SIDA o de sangre de individuos “VIH positivos”, proteínas/glicoproteínas tales como gp160/150, gp120, gp45/41/40, p34/32, p24/25 y p18/17, todas supuestamente pertenecen al VIH, por la presencia de enzimas tales como la transcriptasa reversa que supuestamente pertenece al VIH, y por la presencia de fragmentos de ARN o de ADN que supuestamente también pertenecen al VIH(12-14-31-47-61-63-69-75).

Sin embargo, nunca se ha demostrado que alguna de estas sustancias haga parte del VIH(12-14-31-47-61-63-69-75). No es posible demostrar que las sustancias encontradas en los cultivos pertenezcan a una partícula viral que jamás ha sido vista a una densidad de 1.16gm/ml. Para demostrar que estas sustancias hacen parte de un retrovirus denominado VIH, es absolutamente necesario que dicho retrovirus haya sido previamente aislado o separado de cualquiera otra cosa. Esto jamás ha ocurrido en el caso del VIH(31).

 Es interesante anotar que las sustancias enumeradas en el numeral 3.3. se asegura que aparecen exclusivamente cuando se co-cultiva sangre supuestamente infectada con el VIH y células anormales de pacientes leucémicos o linfocitos del cordón umbilical(31). El problema es que las mismas sustancias pueden obtenerse de los mismos cultivos en ausencia de la sangre supuestamente infectada con el VIH(31).

 Los cultivos donde se encuentran las sus tancias arriba descritas, son cultivos que han sido intensamente estimulados con fitohemaglutinina, interleukina 2, antisuero contra interferon humano y con otros agentes(31). Estos estimulantes de cultivo son agentes oxidantes(31-47). El problema es que el mismo tipo de material puede encontrarse en cultivos de linfocitos de personas normales, siempre y cuando estos sean estimulados con los mismos agentes(31-76).

Es interesante anotar que la presencia de antioxidantes en los cultivos evita que aparezca el fenómeno VIH(12-64-76).

 Las sustancias enumeradas en el numeral 3.3. de ninguna manera son específicas del VIH(31). Por ejemplo, se acepta en la actualidad que la transcriptasa reversa puede estar asociada a muchas otras entidades diferentes a retrovirus, incluyendo a células eucariotas, a algunos vierus ADN de plantas y animales, e inclusive a algunos intriones(77).

Gallo y sus compañeros aseguran que el sobrenadante libre de células de los cultivos “infectados” contiene ADN del VIH(78-79). Se olvidan ellos que, por definición, los retrovirus son partículas infecciosas que contienen sólo ARN. Cuando los retrovirus entran a la célula su ARN es transcrito en forma reversa a ADN, el cual es a su vez integrado al ADN celular como un provirus, lo cual significa que el “ADN del VIH” sólo puede estar presente dentro de la célula huésped y no en ninguna otra parte(31).

También existe evidencia de que el ARN o el ADN presentes en el sobrenadante de los cultivos sean un efecto de la estimulación por policationes y agentes oxidantes, antes que indicar allí la presencia de un retrovirus(31).

“La clonación del VIH” no tiene sentido. Sin haber aislado una partícula retroviral que contenga dentro de su coraza al ARN, la clonación de un “ARN específico del VIH” no es posible(31).

 Hasta el presente nadie ha demostrado evidencia alguna de que las denominadas proteínas o antígenos del VIH[gp160/150, gp120, gp41/45/40, p34/32, p24/25, p18/17] sean constituyentes del VIH, de una partícula retroviral o que al menos sean parte de una partícula viral cualquiera(31).

 Las proteínas y antígenos provenientes de cultivos estimulados constituyen la base para “las pruebas de anticuerpos antiVIH”: ELISA y Western blot(31-73). Los fragmentos de ARN provenientes de cultivos estimulados constituyen el fundamento de la prueba de la carga viral del VIH(31-73). Esta es la razón primordial por medio de la cual las pruebas usadas en la actualidad en el diagnóstico de la “infección VIH”, no son específicas para ello(12-14-31-61-62).

 En la revista “Virology” de febrero de 1997, dos grupos diferentes de investigadores publicaron los resultados de experimentos por medio de los cuales aseguraban haber aislado el VIH. Al fin y por primera vez en la historia del VIH, los investigadores siguieron los pasos aceptados internacionalmente para el aislamiento de partículas retrovirales. Sin ninguna sorpresa, en la banda sedimentada a 1.16gm/ml de sucrosa, donde se sabe sedimentan los retrovirus, lo único que se encontró fueron restos celulares. A 1.16 gm/ml no había nada que se pareciera a una partícula retroviral (80-81). Los investigadores no pudieron aislar al VIH, simplemente porque el VIH no estaba allí para ser aislado.

Se ha propuesto que todas aquellas sustancias que indican indirectamente la existencia del VIH, no sean material viral, sino que sean sustancias inducidas por los agentes a los cuales las personas “seropositivas”, los enfermos de SIDA o los cultivos se han expuesto (31). Cuando se encuentran en las personas, estas sustancias hacen parte de los efectos químicos regulares de la respuesta al estrés(82), secundarios a las exposiciones a agentes estresantes de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional(48-51-57-83-87).

 Es por lo tanto posible concluir que todo el modelo del SIDA como una enfermedad infecciosa, viral y contagiosa, tiene su base en un organismo inexistente. Es decir, que el fundamento de toda la concepción viral del SIDA es un fantasma.

CIENTIFICO COLOMBIANO AFIRMA QUE EL VIH NO EXISTE

Fuente: http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=784888

El médico colombiano Roberto Giraldo, de visita en el país, afirmó que el VIH no existe.

En entrevista con Caracol Radio indicó que “El sida si existe lo que no existe es el VIH. El Sida no es causado por el VIH. El sida es una enfermedad toxica causada por exposiciones de las personas a gentes tóxicos que destruyen el sistema inmunológicos”.

Agregó que “el sida para nosotros no es una enfermedad infecciosa, no es causada por algún virus, ni se trasmite por sexo o por sangre o se trasmite de la madre al hijo. Nada de eso tiene validez científica”.

El doctor Roberto Giraldo es especialista en medicina interna y enfermedades infecciosas y lleva trabajando 40 años en todo el tema de las inmunodeficiencias como el Sida. Actualmente pertenece a un grupo que reúne a cerca de 5 mil científicos en 75 países en todo el mundo.

Además dijo que tiene pacientes que han podido ser curados del VIH. “Tenemos un centro de asesoría a personas cero positivas que nunca toman antiretrovirales y que están totalmente sanas. Además en personas que desarrollaron la enfermedad con alteraciones metabólicas, hemos conseguido que ellos se curen”.

Sobre el uso del condón dijo que apoyan este sistema pero hizo énfasis en su uso para prevenir las enfermedades venéreas y embarazos no deseados. Recomendó no usar lubricantes sexuales de los que afirmó son dañinos para el sistema inmunológicos.

Concluyó diciendo que existen personalidades propensas a desarrollar el sida. “La parte emocional es clave para que una persona desarrolle el sida y muera de sida. Por ejemplo en personas que no se aman y que vive triste. Además personas depresivas que desean la muerte, no se aceptan como seres humanos… arrogantes y soberbios”, dijo a Caracol Radio el médico Roberto Giraldo.

Dijo que los interesados en consultar más sobre su teoría puede ingresar a la página en internet ww.robertogiraldo.com