Category: Tecnología dañina


VICERRECTORADO Y SERVICIOS GENERALES UNIDAD DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

Camino del Pozuelo s/n, 16071 Cuenca

Investigadores de la Universidad de Princeton han descubierto algo
aterrador.
Durante varios meses estuvieron alimentando a dos grupos de ratones, un
grupo con comida guardada en una nevera, y al otro con comida guardada en una
nevera pero con varios imanes decorativos pegados en su puerta. El objeto del
estudio era ver cómo afectaban las radiaciones electromagnéticas de los imanes en
los alimentos. Sorprendemente y tras rigurosos estudios clínicos, constataron
que el grupo de ratones que consumieron la comida irradiada por los imanes tenía
un 87% más de probabilidades de contraer cáncer que del otro grupo.

Los imanes adheridos a cualquier aparato (electrodoméstico) conectado a la
corriente eléctrica aumenta el consumo –gasto- eléctrico de dicho aparato,
por aumentar la fuerza electromagnética del campo eléctrico de dicho aparato.

PASAD ESTA INFORMACION A TODOS LOS QUE CONOZCAIS POR FAVOR.

Todos tenemos algún imán en la nevera, como elemento decorativo, sin que
hasta ahora se sospechara que fueran perjudiciales. PERO SON LETALES. Es
peligroso jugar con las fuerzas de la naturaleza y con las energías. Si
tenéis algún imán, quitadlo rápidamente y ponedlo lejos de cualquier alimento.
Inexplicablemente el Gobierno no ha dado ningún mensaje de aviso, pero
gracias a Internet y la buena voluntad de todos, podemos ayudarnos mutuamente.

Gracias

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ALERTA MÉDICA: Mucho CUIDADO con el APOFISIS ESTILOIDES: Es ALGO que TODOS HACEMOS y ES muy PELIGROSO.
ALERTA MÉDICA: “NÓ SOSTENGA el TELÉFONO con LA CABEZA y EL HOMBRO”


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Desconocido                                        © Desconocido
Estiloides: Es una apófisis de la cabeza humana, que parte de la superficie interior del hueso temporal en forma de colmillo, ubicada debajo de la oreja. Sirve de anclaje para los músculos que mueven la lengua y la laringe.
(Apófisis: parte saliente de un hueso para procesos articulares de las vértebras).
El estiloides en forma de colmillo
POR FAVOR NÓ hacer esto.!!

ALERTA MÉDICA: “NÓ SOSTENGA el TELÉFONO con LA CABEZA y EL HOMBRO”
La alerta llega de los consultores médicos del diario británico ‘Neurology’. Está comprobado que es peligroso, y hasta puede ser fatal, conversar por el teléfono apoyándolo en el hombro y aguantándolo con la cabeza. Generalmente hay una tendencia a hacer eso, cuando necesitamos anotar lo que el interlocutor está diciendo. El caso relatado por la publicación científica, se refiere a un psiquiatra francés que pasó una hora con el teléfono, entre la cabeza y el hombro izquierdo. Cuando terminó, sufrió ceguera temporal y sintió dificultad para hablar, a lo que le sobrevino un derrame cerebral.
MOTIVO: Un hueso minúsculo, pero puntiagudo, situado debajo de la oreja izquierda y detrás de la mandíbula, rompió los vasos que llevan la sangre hacia el cerebro. Ese rompimiento se produce porque la persona, sin sentirlo, va presionando cada vez más la cabeza sobre el teléfono y también, involuntariamente, va levantando el hombro. Como es una práctica muy común este comportamiento, principalmente en las oficinas, muchas veces este problema afecta a las personas con intensidad, y puede causar problemas por acumulación. Luego no sabemos el por qué ahora sufren las personas, de tantos derrames cerebrales (Accidente Cerebro Vascular=A.C.V.)
PÀSALO a todos sus contactos y EVITA HABLAR por TELÉFONO SOSTENIÉNDOLO entre LA CABEZA y EL HOMBRO.
Recibido en un email en archivo .pdf
Humberto Rosario Díaz.
Ad hoc

¿Es posible que por ignorancia millones de personas estén sacrificando su salud a cambio de la comodidad de hornos microondas? ¿Por qué la Unión Soviética prohibió el uso del horno microondas en 1976? ¿Quién inventó el microondas y por qué?

Más del 90% de los hogares norteamericanos tienen horno microondas que se utilizan para preparar las comidas. Debido a el microondas es tan cómodo y ahorra energía en comparación con los hornos convencionales, son muy pocos los hogares o restaurantes que no lo usan. En general, la gente piensa que sea lo que sea que un microondas haga para cocinar los alimentos, no tiene efectos negativos ni sobre la comida ni sobre los que la comen.

Resulta obvio que si el microondas fuera nocivo de verdad, las autoridades nunca permitirían que se vendieran en el mercado. ¿No es así? ¿Permitirían su venta? Con independencia de lo que oficialmente se haya dicho en relación a los microondas, nosotros (los autores de este artículo) en particular hemos dejado de utilizarlos basándonos en las investigaciones referidas en este artículo.

El propósito de este informe es dar prueba, demostrar que cocinar con microondas no es natural ni sano y que es mucho más peligroso para el cuerpo humano de lo que nadie podría imaginar.

No obstante, los fabricantes de microondas, los políticos de Washington y la naturaleza humana elemental están suprimiendo los hechos y las evidencias. Debido a esto, la gente sigue cocinando con microondas – bendita ignorancia – sin conocer los efectos y el peligro de lo que hacen.

¿Cómo funciona un microondas?

Las microondas son una forma de energía electromagnética, similares a las ondas de luz o de radio y que ocupan una parte del espectro electromagnético de la energía. En nuestra era tecnológica moderna, las microondas se usan para emitir señales telefónicas de larga distancia, programas de televisión e información de ordenadores a través de la Tierra o a un satélite en el espacio. Sin embargo, a la mayoría, las microondas no son más familiares como fuente de energía para cocinar alimentos.

Cada horno microondas contiene un magnetrón, es decir un tubo en el cual los electrones son afectados por campos eléctricos y magnéticos de tal forma que produce radiación de microondas de alrededor de 2450 megahercios (MHz) o 2.45 Gigahercios (GHz). Esta radiación de microondas interactúa con las moléculas del alimento.

Toda energía de onda cambia la polaridad de positivo a negativo con cada ciclo de la onda. En los microondas estos cambios de polaridad tienen lugar millones de veces cada segundo. Las moléculas de los alimentos -especialmente las moleculas del agua- tienen un polo positivo y negativo de la misma manera que un magneto tiene una polaridad norte y otra polaridad sur.

En los modelos comerciales, el horno tiene una potencia de entrada de alrededor de 1000 vatios de corriente alterna. Cuando estas microondas generadas desde el magnetrón bombardean los alimentos, hacen que las moléculas polares roten en la misma frecuencia millones de veces por segundo.

Todo este agitado crea una fricción molecular que calienta el alimento. Esta forma inusual de calentar también causa daños sustanciales a las moléculas circundantes, muchas veces rompiéndolas o deformándolas.

En comparación, las microondas del sol se basan en principios de corriente directa por pulsos (DC) que no crea calor por fricción; los hornos microondas usa corriente alterna (AC) y por lo tanto crean calor por fricción.

Un horno microondas produce longitudes de onda de energía puntiagudas, con todo el poder entrando en una sola frecuencia estrecha del espectro de energía. La energía del sol opera en una frecuencia amplia del espectro.

La longitud de onda determina el tipo de radiación, es decir, radio, rayos X, rayos ultravioletas, visibles, infrarrojos, etc.
La amplitud determina la extensión del movimiento medido desde el punto de inicio.
El ciclo determina la unidad de frecuencia, como por ejemplo, ciclos por segundo, hercios, Hz, o ciclos/segundo.
La frecuencia determina el número de sucesos dentro de un tiempo dado determinado (generalmente 1 segundo); el número de sucesos de un proceso recurrente por unidad de tiempo, es decir, el número de repeticiones de ciclos por segundo.
La radiación es igual a propagar energía con ondas electromagnéticas.

Nos han dicho que cocinar [o calentar]alimentos con microondas no es lo mismo que radiarlos (tratarlos con radiación). Se supone que ambos procesos usan ondas de energía completamente diferentes y con intensidad diferente.

Ningún estudio oficial del FDA (Food and Drugs Administration) o del gobierno ha probado que el uso actual del microondas es dañino, pero todos sabemos que la validez de los estudios es -muchas veces de forma deliberada – muy limitada. Muchos de estos estudios, con el tiempo, se demuestra que no son exactos. Como consumidores, se nos presupone un cierto grado de sentido común a la hora de hacer nuestras valoraciones.

Toma por ejemplo los huevos y como a finales de los 60 se “probó” que eran perjudiciales para nuestra salud. Esto trajo aparejado la creación de productos que imitaban al huevo y grandes beneficios para los que los fabricaban, mientras las granjas avícolas se iban a pique.

Ahora, ciertos estudios recientes patrocinados por el gobierno están diciendo que, después de todo, los huevos no son tan malos para el consumo humano. Así que ¿a quién debemos creer y qué criterio debemos usar para decidir sobre asuntos que se relacionan con nuestra salud?

Como actualmente se difunde -a propósito- que los microondas no producen fugas en el medioambiente cuando se usan adecuadamente y tienen el diseño aprobado, la decisión acerca de usarlos o no para cocinar los alimentos, o incluso, la decisión de comprarlos, queda en cada consumidor.

 

Los instintos maternos son correctos.

Muchos de nosotros venimos de una generación en la que madres y abuelas que no confían en la cocina moderna del dentro fuera porque decían que no era adecuado para la mayoría de los alimentos. Mi madre se negó incluso a cocinar algo en un microondas. Tampoco le gustaba el sabor de una taza de café calentada en un microondas. Tengo que darle la razón y no puedo discutir ni una cosa ni la otra. Su propio sentido común y sus instintos le decían que cocinar en microondas no podía ser natural ni podía hacer que los alimentos tuvieran el sabor que se suponía debían tener.

Muchas otras piensan del mismo modo pero se las considera una minoría anticuada de la época anterior a los años 1970 cuando los microondas inundaron el mercado por primera vez.

Como la mayoría de los adultos jóvenes de esa época, cuando el horno microondas se hizo común, elegí ignorar la sabiduría intuitiva de mi madre y me uní a la mayoría que creía que las ventajas de cocinar con microondas eran demasiadas para creer que pudiera tener algo perjudicial.

Apúntale un tanto a la percepción de mamá porque aún sin conocer las razones científicas, técnicas o sanitarias de por qué, sencillamente sabía que los microondas no podían ser buenos, basada en cómo sabían los alimentos cuando se los cocinaba en ellos. Tampoco le gustaba cómo cambiaba la textura de esos alimentos.

 

Los microondas no son seguros para la leche de los niños.

Se han hecho públicas algunas advertencias pero han pasado casi desapercibidas. Por ejemplo, “Young Families” (Familias jóvenes), el Servicio de Extensión para Minessota de la University of Minnesota, publicó lo siguiente en 1989:

“Aunque los microondas calientan los alimentos rápidamente, no son recomendables para calentar los biberones. Puede que el biberón parezca fresco al tacto pero el líquido en el interior puede estar extremadamente caliente y quemar la garganta y boca del bebé.

También, la formación de vapor en un contenedor cerrado, como el biberón, podría hacerlo explotar. Calentar el biberón en un microondas puede producir pequeños cambios en la leche. En fórmulas infantiles, puede darse una pérdida de algunas vitaminas.

En el caso de que se trate de leche materna, algunas propiedades protectoras podrían destruirse. Calentar el biberón manteniéndolo bajo un chorro de agua caliente o en una ollita y luego probar en la muñeca antes de alimentar al bebé puede que tome algunos minutos más, pero es mucho más seguro”.

La Dra. Lita Lee de Hawaii publicó en Lancet, el 9 de diciembre de 1989:

“Dar microondas a fórmulas infantiles convirtió algunos aminoácidos de forma trans en sus isómeros sintéticos de forma cis. Los isomeros sintéticos, sean aminoácidos de forma cis o de forma trans no son biológicamente activos.

Más aún, uno de los aminoácidos, la L-prolina, se convirtió en su isómero-d, que es conocido por ser neurotóxico (tóxico para el sistema nervioso) y nefrotóxico (tóxico para los riñones). Ya es suficientemente malo que muchos niños no sean amamantados, encima ahora se les da leche falsa (fórmulas infatiles) que se vuelve más tóxica al calentarla con microondas.”

La sangre calentada en microondas mata a un paciente.

En 1991, hubo un juicio en Oklahoma relacionado con uso hospitalario de un horno microondas para calentar la sangre necesaria en una transfusión. El caso involucraba a una paciente de cirugía de cadera, Norma Levitt, que murió por una simple transfusión de sangre.

Parece que la enfermera calentó la sangre en un microondas. Esta tragedia destaca que hay mucho más en calentar con microondas que lo que nos han dado a creer. La sangre para las transfusiones habitualmente se calienta, pero no en horno microondas. En el caso de la Sra. Levitt, las microondas alteraron la sangre y eso la mató.

Resulta obvio que esta forma de calentamiento por radiación de microondas hace algo a las sustancias que calienta. También es bastante evidente que las personas que procesan comida en un microondas también están ingiriendo estos algos desconocidos.

Debido a que el cuerpo es electroquímico por naturaleza, cualquier fuerza que interrumpa o cambie los sucesos electroquímicos humanos afectará la fisiología del cuerpo. Esto se describe con más detalle en el libro de Robert O. Becker, “The Body Electric” (La Eléctrica(1) del cuerpo), y en el libro de Ellen Sugarman, “Warning, the Electricity Around You May Be Hazardous to Your Health” (Cuidado: la electricidad que te rodea puede ser peligrosa para tu salud).

Hechos y evidencias científicas.

En el “Comparative Study of Food Prepared Conventionally and in the Microwave Oven” (Estudio comparativo sobre comida preparada de forma convencional y comida preparada en horno microondas), publicado por Raum & Zelt en 1992, 3(2):43, se dice:

“Una hipótesis básica de la medicina natural establece que la introducción en el cuerpo humano de moléculas y energías, a las que no está acostumbrado es mucho más probable que causen daño que beneficio.

La comida de microondas contiene tanto moléculas como energías que no están presentes en la comida cocinada de la forma que los humanos lo vienen haciendo desde el descubrimiento del fuego. La energía de microondas del sol y otras estrellas se basa en corriente directa (DC).

Las microondas producidas artificialmente, incluyendo la de los hornos microondas, se producen por corriente alterna y fuerzan un billón o más de cambios de polaridad por segundo en cada molécula de alimento que golpean.

La producción de moléculas antinaturales es inevitable. Los aminoácidos naturales, se ha observado, pasan por cambios isoméricos (cambios en su forma morfológica) y también por transformaciones hacia formas tóxicas bajo el impacto de las microondas producidas en hornos.

Un estudio de corta duración encontró cambios significativos y preocupantes en la sangre de individuos que consumían vegetales y leche cocidos o calentados en microondas. Ocho voluntarios tomaron varias combinaciones de los mismos alimentos cocinados de formas diferentes.

Todos los alimentos que fueron procesados usando microondas causaron cambios en la sangre de los voluntarios. Los niveles de hemoglobina descendieron y los niveles generales de células blancas y colesterol aumentaron. Los linfocitos disminuyeron.

Se emplearon bacterias luminosas (que emiten luz) para detectar los cambios energéticos en la sangre. Se encontraron aumentos significatvos en la luminosidad de estas bacterias cuando se las expuso a suero sanguíneo extraído después de haber consumido alimentos cocinados en microondas”.

El estudio clínico suizo.

El Dr. Hans Ulrich Hertel, que en la actualidad está jubilado, trabajó durante muchos años como científico de alimentos con una de las principales empresas de alimentación suizas que opera a nivel internacional. Hace algunos años, lo despidieron por cuestionar algunos de los procesos de producción que desnaturalizaban los alimentos.

En 1991, él y un profesor de Universidad de Lausana publicaron un artículo de investigación en el que decían que los alimentos cocidos en hornos microondas podían suponer un mayor riesgo para la salud que aquellos cocinados con métodos convencionales.

También salió publicado un artículo en el número 19 del “Journal Franz Web”, en el que se aseveraba que el consumo de alimentos cocinados en hornos microondas tenía efectos cancerígenos sobre la sangre. A continuación apareció el artículo de investigación. En la portada de la revista había una foto de la personificación de la muerte sosteniendo un horno microondas en una de sus manos.

El Dr. Hertel fue el primer científico en concebir y llevar a cabo un estudio clínico de calidad sobre los efectos que los nutrientes expuestos a microondas tienen sobre la sangre y la fisiología del cuerpo humano.

Su estudio, pequeño pero perfectamente controlado, mostró el poder degenerativo producido en los hornos microondas y en los alimentos procesados en los mismos. La conclusión científica demostró que cocinar con microondas alteraba los nutrientes en los alimentos y, que hubo cambios en la sangre de los participantes que podían deteriorar el organismo humano.

El estudio científico de Hertel fue llevado a cabo junto con el Dr. Bernard H. Blanc del Swiss Federal Institute of Technology (Instituto Federal Suizo de Tecnología) y con la University Institute for Biochemistry (Instituto Universitario de Bioquímica).

Con intervalos de dos a cinco días, los voluntarios del estudio tomaron una de las siguientes variaciones de alimento con el estómago vacío: (1) leche fresca; (2) la misma leche cocida con método convencional; (3) leche pasteurizada; (4) la misma leche fresca cocida en horno microondas; (5) vegetales ecológicos crudos; (6) los mismos vegetales, cocidos con método convencional; (7) los mismos vegetales congelados, descongelados en horno microondas; y (8) los mismos vegetales cocinados en horno microondas.

Una vez que se aisló a los voluntarios, se les tomó muestras de sangre inmediatamente antes de comer. Después, se les siguió tomando muestras de sangre a intervalos definidos después de consumir la leche o los vegetales indicados en el párrafo anterior.

Se descubrieron cambios significativos en las muestras de sangre de los intervalos siguientes a haber consumido alimentos cocidos en horno microondas. Estos cambios incluían una disminución en todos los valores de hemoglobina y colesterol, especialmente la relación de los valores HDL (colesterol bueno) y LDL (colesterol malo).

Los linfocitos (células blancas de la sangre) mostraron una disminución a corto plazo más llamativa después de haber consumido alimentos cocinados en microondas que después de haber consumido cualquiera de las otras variantes. Cada uno de estos indicadores señalaba degeneración.

Además, existía una relación altamente significativa entre la cantidad de energía microonda en los alimentos de prueba y el poder luminoso de las bacterias luminosas expuestas a la sangre de las personas que consumieron dichos alimentos.

Esto llevó al Dr. Hertel a la conclusión de que estas energías derivadas técnicamente podían, de hecho, pasar al hombre inductivamente al comer alimentos cocidos con microondas.

Según el Dr. Hertel:

“… Los hematólogos se toman muy en serio la leucocitosis, que no pueden explicar por desviaciones normales diarias. Los leucocitos son en muchas ocasiones signos de efectos patogénicos en el sistema orgánico, como por ejemplo envenenamiento y daño celular.

El incremento de leucocitos con los alimentos cocinados con microondas fue más pronunciado que con el resto de variantes. Al parecer, estos incrementos fueron totalmente ocasionados por consumir sustancias expuestas a la acción del microondas.

Este proceso se fundamenta en principios físicos que han sido ya confirmados en la literatura científica. El aparente añadido de energía que mostraron las bacterias luminosas fue simplemente una confirmación adicional.

La literatura científica sobre los efectos dañinos de la radiación directa de microondas sobre sistemas vivos es extensa. Por lo tanto, es sorprendente tomar conciencia del poco esfuerzo que se ha puesto en reemplazar esta técnica perjudicial de microondas con tecnología más acorde a nuestra naturaleza.

Las microondas producidas técnicamente se basan en el principio de corriente alterna. Los átomos, moléculas y células golpeadas por esta radiación electromagnética se ven forzadas a invertir polaridad 1-100 billones de veces por segundo.

No hay átomos, moléculas o células de ningún sistema orgánico capaces de soportar semejante poder destructivo y violento durante un período largo de tiempo, ni siquiera a niveles de energía del marco de los milivatios.

De todas las sustancias naturales -que son polares- el oxígeno de las moléculas de agua son las que reaccionan con más sensibilidad. Así es como se genera calor al cocinar en microondas, por fricción violenta en moléculas de agua.

Las estructuras moleculares se separan, las moléculas se deforman por acción de la fuerza, llamado isomerismo estructural, y por lo tanto su calidad queda dañada. Al contrario que en los métodos convencionales de cocción en los que el calor se transfiere por convección de fuera a dentro.

La cocción por microondas empieza desde dentro de las células y moléculas donde hay agua y allí la energía se transforma en calor por fricción.

Además de los efectos del calor por fricción violeta, a los que se llama efectos térmicos, también están los efectos atérmicos que casi nunca se han tomado en cuenta. Estos efectos atérmicos no son medibles de momento, pero también pueden deformar las estructuras de las moléculas y tener consecuencias cualitativas.

Por ejemplo, el debilitamiento de las membranas celulares por microondas se usan en el campo de la tecnología de alteración genética. Debido a la fuerza involucrada, las células se rompen, neutralizando de esta forma su potencial eléctrico, es decir la propia vida de la célula, entre la parte externa y la interna de las membranas de la misma.

Las células dañadas se vuelven presa fácil de virus, hongos y otros microorganismos. Se suprimen los mecanismos naturales de reparación y las células se ven forzadas a adaptarse a un estado de emergencia de energía, cambian de respiración aeróbica a respiración anaeróbica. En vez de producir agua y dióxido de carbono, la célula se envenena y produce peróxido de hidrógeno y monóxido de carbono.

Las mismas deformaciones violentas tienen lugar en nuestro cuerpo cuando nos exponemos directamente a microondas o a un radar, y también tienen lugar en las moléculas de los alimentos cocinados en horno microondas.

La radiación provoca destrucción y deformación de las moléculas de los alimentos. La cocción por microondas también crea nuevos compuestos, llamados compuestos radiolíticos, que son fusiones desconocidas que no se encuentran en la naturaleza. Los compuestos radiolíticos se crean por descomposición (deterioro) molecular resultado de la radiación directa.

Los fabricantes de hornos microondas insisten en que los alimentos irradiados y cocinados en microondas no tienen ningún incremento significativo en compuestos radiolíticos en comparación con los alimentos cocinados, horneados o procesados por métodos convencionales.

La evidencia clínica científica presentada aquí demuestra que es sencillamente una mentira. En América, ni las universidades ni el estado federal han llevado a cabo pruebas sobre los efectos que tiene en nuestro cuerpo comer alimentos cocinados en microondas. ¿No es un poco raro?

Les preocupan más los estudios sobre qué ocurre si la puerta de un microondas no cierra bien. De nuevo, es el sentido común lo que nos dice que en lo que deberían poner su atención es en lo que sucede a los alimentos cocinados dentro del microondas.

Como la gente consume alimentos alterados, ¿no resulta coherente preocuparse por como esas mismas moléculas deterioradas van a afectar nuestra propia estructura celular?

Las acciones de la industria van dirigidas a ocultar la verdad.

Tan pronto los doctores Hertel y Blanc publicaron sus resultados, las autoridades reaccionaron. Una organización comercial poderosa, la Asociación Suiza de Comerciantes y Empresarios de Aparatos Eléctricos de Uso Doméstico, conocido como FEA, golpeó rápidamente en 1992.

Forzaron al Presidente del Tribunal de Seftigen, Cantón de Berna, a emitir una orden de silencio contra los doctores Hertel y Blanc. En Marzo de 1993, el Dr Hertel fue condenado por “interferir con el comercio” y se le prohibió publicar los resultados de sus estudios. El Dr. Hertel se mantuvo en sus trece y le plantó cara a esta prohibición durante años.

No hace mucho, esta decisión fue revertida por una sentencia dictada en Estrasburgo, Austria, el 25 de agosto de 1998. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sostuvo que la decisión tomada en 1993, constituía una violación de los derechos del Dr. Hertel.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos también decidió que la orden de silencio librada por el Tribunal Suizo en 1992 contra el Dr. Hertel, en la que se le prohibía declarar que los hornos microondas eran peligrosos para la salud humana, era contraria al derecho de libertad de expresión. Además, sentenció a Suiza a compensar económicamente al Dr. Hertel.

Carcinógenos en los alimentos expuestos a microondas.

En el libro de la Dra. Lita Lee, “Health Effects of Microware Radiation-Microwave Ovens” (Efectos sobre la salud de la radiación de microondas y los hornos microondas), así como en los números de marzo y septiembre de 1991 de “Earthletter”, ella afirmó que todo horno microondas suelta radiación electromagnética, daña el alimento y convierte las sustancias cocinadas en él en productos tóxicos orgánicos peligrosos y carcinógenos.

Subsiguientes investigaciones que se resumen en este artículo revelan que los hornos microondas son mucho más peligrosos de lo que a priori se creyó.

A continuación hacemos un resumen de unas investigaciones rusas publicadas por el Atlantis Raising Educational Center de Portland, Oregon.

  • Se formaron carcinógenos virtualmente en todos los alimentos testados.
  • Ningún alimento fue expuesto a más cocción por microonda que la necesaria para conseguir el propósito, es decir, cocinar, descongelar o calentar. Esto es un resumen de los resultados:
  • Exponer a la acción del microondas carnes preparadas durante el tiempo necesario para asegurar un consumo adecuado provocó la formación de nitrosaminas, un conocido carcinógeno.
  • Exponer a la acción del microondas leche y granos de cereales convirtió algunos de sus aminoácidos en carcinógenos.
  • Descongelar fruta congelada convirtió su contenido de glucósidos y galactósidos en sustancias carcinógenas.
  • Una exposición extremadamente breve de vegetales crudos, cocidos y congelados convirtió los alcaloides en carcinógenos.
  • En plantas expuestas a la acción del microondas, especialmente vegetales raíz, se formaron radicales libres carcinógenos.

Disminución del valor nutricional.

Los investigados rusos también informaron de una marcada aceleración de la degradación estructural que lleva a una disminución del valor alimenticio de entre 60 y 90% en todos los alimentos testados. Entre los cambios observados se encuentra:

  • Disminución de la biodisponibilidad del complejo de vitamina B, vitamica C, vitamina E, minerales esenciales y factores lipotrópicos en todos los alimentos testados.
  • Distintas clases de daño en varias sustancias de las plantas, tales como alcaloides, glucósidos, galactósidos y nitrilósidos.
  • Degradación de las nucleoproteínas en carnes.

Se descubre la Enfermedad del Microondas.

Los investigadores rusos hicieron investigaciones en miles de trabajadores que habían sido expuestos a microondas durante el desarrollo del radar en los años 1950. Sus investigaciones mostraron problemas de salud tan serios que los llevó a establecer límites tan estrictos como 10 micro-vatios de exposición para trabajadores y 1 micro-vatio para civiles.

En el libro de Robert O. Becker, “The Body Electric” (La eléctrica(1) del cuerpo), él describe la investigación llevada a cabo por los investigadores rusos acerca de los efectos sobre la salud de la radiación de microondas, que ellos denominan “enfermedad del microondas”. En la página 314 de su libro, Becker dice:

“… Sus primeros signos (de la “enfermedad del microondas”) son presión baja y pulso lento. Las manifestaciones siguientes, mucho más conocidas, son excitación crónica del sistema nervioso simpático (síndrome de estrés) y presión alta.

Esta fase también incluye dolor de cabeza, mareos, dolor de ojos, insomnio, irritabilidad, ansiedad, dolor de estómago, tensión nerviosa, incapacidad de concentrarse, pérdida de cabello, más una creciente incidencia de apendicitis, cataratas, problemas reproductivos y cáncer.

A los síntomas crónicos, suceden crisis de agotamiento adrenal y enfermedad de corazón isquémico (bloqueo de arterias coronarias y ataques al corazón)…”

Según la Dra. Lee, los cambios se observan en la química de la sangre y en el índice de ciertas enfermedades entre los consumidores de alimentos expuestos a microondas. Los síntomas mencionados pueden fácilmente ser causados por las observaciones que se relacionan más abajo. A continuación hay un ejemplo de esos cambios:

  • Se observaron desórdenes linfáticos, que conducen a una disminución de la capacidad de prevenir determinado tipo de cánceres.
  • Se observó un incremento en el índice de formación de células cancerígenas en la sangre.
  • Se observó un aumento en el índice de cánceres de estómago y de intestino.
  • Se observaron índices más altos de desórdenes digestivos y un deterioro gradual de los sistemas de eliminación.

Conclusiones de las investigaciones sobre microondas.

Estas fueron las investigaciones alemanas y rusas más significativas en relación a los efectos biológicos de las microondas:

El estudio inicial fue llevado a cabo por los alemanes durante la campaña militar de Barbarossa, en la Humbolt-Universitat de Berlín (1942-1943).

Desde 1957 a la actualidad (hasta el final de la guerra fría), las investigaciones rusas se llevaron a cabo en el Instituto de Radio Tecnología de Kinsk, en la Región Autónoma de Bielorusia y en el Instituto de Radio Tecnología en Rajasthan, en la Región Autónoma Rossiskaja, ambas en la antigua URSS.

En la mayoría de los casos, los alimentos usados para los análisis de investigación fueron expuestos a propagación de microondas a un potencial energético de 100 kilovatios/cm3/segundo, hasta el punto considerado aceptable para consumo humano normal. Los efectos observados por los investigadores alemanes y rusos se presentan en tres categorías:

Categoría I, Efectos que producen cáncer.
Categoría II, Destrucción de los nutrientes de los alimentos.
Categoría III, Efectos biológicos de la exposición.

Efectos que producen cáncer.

Categoría I

 

-Creación de un efecto vinculante a la radioactividad en la atmósfera causando por lo tanto un marcado aumento en la cantidad de saturación de partículas alfa y beta de los alimentos;
-Creación de agentes productores de cáncer dentro de los compuestos(*) de proteína hidrolizada en leche y granos de cereales (*)=se trata de proteínas naturales que se dividen en fragmentos antinaturales por la adición de agua.
-Alteración de sustancias elementales de los alimentos, que causan desórdenes en el sistema digestivo debido a un catabolismo(*) inestable de los alimentos expuestos a microondas. (*)Proceso metabólico de desintegración.
-Debido a alteraciones químicas en los componentes del alimento, se observó mal funcionamiento dentro del sistema linfático, causa de una degeneración de la capacidad inmune del cuerpo respecto de determinadas formas de neoplasias (crecimientos anormales de tejido).
-El consumo de alimentos expuestos a microondas causó un incremento en el porcentaje de células cancerosas dentro del suero sanguíneo (células tumorales tales como sarcoma).
-Las emisiones de microondas causó alteración en el comportamiento catabólico (proceso metabólico de desintegración) de glucósidos y galactósidos en frutas congeladas cuando se las descongeló de esta manera.
-La emisión de microondas causó alteración del comportamiento catabólico de los alcaloides de plantas cuando vegetales crudos, cocidos o congelados fueron expuestos a microondas aunque la exposición fuera mínima en duración.
-Se formaron radicales libres causantes de cáncer dentro de determinadas formaciones moleculares de minerales traza en algunas sustancias de la planta, especialmente vegetales-raíz crudos.
-En un porcentaje estadísticamente alto de personas, los alimentos expuestos a microondas causaron crecimientos cancerígenos en estómago e intestino, así como una degeneración generalizada de los tejidos celulares periféricos, con una destrucción gradual de la función de los sistemas digestivo y de excreción.

 

Categoría II

Destrucción de los nutrientes de los alimentos.

La exposición a las microondas provocó disminuciones significativas en el valor nutritivo de todos los alimentos investigados. Los siguientes son los hallazgos más importantes:
1. Una disminución en la biodisponibilidad (capacidad del cuerpo de utilizar el nutriente) de vitaminas del complejo B, vitamina C, vitamina E, minerales esenciales y lipotrópicos en todos los alimentos.
2. Una pérdida entre el 60 y el 90% del contenido de energía vital de todos los alimentos testados.
3. Una reducción en el comportamiento metabólico y capacidad de integración de alcaloides, glucósidos, galactósidos y nitrilósidos.
4. Destrucción del valor nutritivo de las nucleoproteínas en las carnes.
5. Una marcada aceleración de la desintegración estructural en todos los alimentos.

 

Categoría III

Efectos biológicos de la exposición.

La exposición a la emisión de microondas también tuvo un efecto negativo impredecible sobre el bienestar biológico general de los seres humanos.

Esto no se descubrió hasta que los rusos experimentaron con equipos muy sofisticados y hallaron que ni siquiera hacía falta que una persona ingiriera los alimentos expuestos a microondas: simplemente la exposición a su campo energético era suficiente para causar tales efectos secundarios. En 1976 se prohibió por ley el uso de tales aparatos de microondas en la URSS.

Estos son los efectos secundarios enumerados:
1. Una desintegración del campo de energía vital humana en aquellos que fueron expuestos a hornos microondas durante la investigación, con efectos secundarios sobre el campo energético humano de creciente y más larga duración.
2. Una degeneración de los paralelos de voltaje celular durante el proceso de utilización del aparato, especialmente en sangre y zonas linfáticas.
3. Una degeneración y desestabilización energética en la utilización del alimento dentro de los procesos metabólicos humanos.
4. Una degeneración y desestabilización de la capacidad de la membrana celular interna durante la transferencia de procesos catabólicos al suero sanguíneo desde el sistema digestivo.
5. Degeneración e interrupciones de los impulsos eléctricos nerviosos dentro del cerebro (la porción frontal del cerebro donde reside el pensamiento).
6. Degeneración y destrucción de circuitos nerviosos eléctricos y pérdida de la simetría del campo energético en los plexos nerviosos tanto en la parte anterior como posterior de los sistemas nervioso central y autónomo.
7. Pérdida de equilibrio y circulación de las fuerzas bioeléctricas dentro del sistema de activación reticular ascendente (el sistema que controla la función de conciencia).
8. Una pérdida acumulativa a largo plazo de energía vital en humanos, animales y plantas localizadas dentro de un radio de 500 metros del equipo operativo.
9. Efectos residuales de larga duración [es decir, permanentes] de “depósitos” de magnetismo se localizaron a lo largo de todo el sistema nervioso y linfático.
10. Desestabilización e interrupción de la producción de hormonas y del mantenimiento del equilibrio hormonal en sujetos femeninos y masculinos.
11. Niveles marcadamente más elevados de alteración de ondas cerebrales en los patrones de señal de onda alfa, theta y delta en personas expuestas a campos de emisión de microondas.
12. Debido a esta alteración de las ondas cerebrales, se detectaron efectos fisiológicos negativos, incluyendo pérdida de memoria, pérdida de la capacidad de concentración, supresión del umbral emocional; enlentecimiento de los procesos intelectuales y episodios de sueño interrumpido en un porcentaje estadísticamente mayor de individuos expuestos de manera continuada a los efectos de campos de emisión de aparatos de microondas, tanto si se trata de aparatos para cocinar o de estaciones de transmisión.

 

Conclusiones de la investigación forense.

De las veintiocho indicaciones enumeradas más arriba, se desprende que el uso de aparatos de microondas es definitivamente no recomendable y con la decisión del gobierno soviético en 1976, la opinión científica actual en muchos países en lo relativo al uso de tales aparatos queda claramente en evidencia.

Debido al problema de los residuos magnéticos aleatorios y su condición vinculante dentro de los sistemas biológicos del cuerpo (Categoría III:9), que en última instancia pueden afectar los sistemas neurológico, principalmente el cerebro y los plexos nerviosos, puede producirse una despolarización a largo plazo de los circuitos neuroeléctricos de los tejidos.

Debido a que estos efectos pueden causar virtualmente daño irreversible a la integridad neuroeléctrica de los distintos componentes del sistema nervioso (I.R. Luria, Novosibirsk 1975a), la ingestión de alimentos expuestos a microondas está claramente contraindicada en todos los aspectos.

Su efecto magnético residual pueden volver a los componentes receptores psico-neuronales del cerebro más susceptibles a influencia psicológica por medio de campos de frecuencia de microonda inducida artificialmente desde estaciones de transmisión y redes de emisión de TV.

Investigaciones neuro-psicológicas soviéticas realizadas en Uralyera y Novosibirsk (Luria y Perov, 1974a, 1975c, 1976a) sugieren la posibilidad teórica de una influencia psico-telemétrica (es decir la capacidad de afectar el comportamiento humano mediante señales de radio transmitidas a frecuencias controladas), que puede causar un campo de energía psicológica subliminal involuntaria en consonancia con aparatos de microondas en funcionamiento.

Documento de investigación forense
Preparado por William P. Kopp
A.R.E.C. Research Operations
T061-7R10/10-77F05
Prioridad: Clase I R001a

 

Diez razones para tirar tu horno microondas.

Las conclusiones de los estudios científicos clínicos suizos, rusos y alemanes, no nos permiten seguir ignorando el horno microondas que está en nuestra cocina. Basados en esta investigación, concluiremos este artículo con lo siguiente:

  • El consumo continuado de alimentos procesados en horno microondas causa daño cerebral permanente a traves de poner en cortocircuito los impulsos eléctricos en el cerebro (despolarizando y desmagnetizando el tejido cerebral).
  • El cuerpo humano no puede metabolizar los productos desconocidos que se crean en los alimentos expuestos a microondas.
  • El consumo continuado de alimentos procesados en horno microondas detiene y/o altera la producción de hormonas femeninas y masculinas.
  • Los efectos de los nuevos productos formados en alimentos expuestos a microondas son permanentes en el cuerpo humano.
  • Se reducen o alteran los minerales, vitaminas y nutrientes de todos los alimentos procesados en microondas de forma que el cuerpo humano se queda con poco o nada, o absorbe compuestos alterados que no pueden asimilarse.
  • Los minerales de los vegetales, cuando se los cocina en horno microondas, se convierten en radicales libres cancerígenos.
  • Los alimentos procesados en microondas causan crecimientos cancerosos en el estómago y los intestinos. Esto puede explicar el rápido incremento en la tasa de cáncer de colon en América.
  • El consumo prolongado de alimentos procesados en microondas causa un aumento de células cancerosas en la sangre humana.
  • El consumo continuado de alimentos procesados en microondas causa deficiencias en el sistema inmune a través de alteraciones en la glándula linfática y suero sanguíneo.
  • El consumo de alimentos procesados en microondas provoca pérdida de memoria, de concentración, inestabilidad emocional y reducción de la inteligencia.

 

 

 

 

CHEMTRAILS

 

 

 

Los que no sospechan nada

Enlace a la página

Las “chemtrails” son un fraude 

AKASICO / US Air Force.- Según la Fuerza Aérea estadounidense, desde 1996 un elaborado fraude alimenta la leyenda urbana según la cual aviones militares esparcen desde el cielo sustancias desconocidas.

Muchos de los defensores de la existencia de una práctica ilegal citan la existencia de un escrito elaborado por las fuerzas aéreas titulado “El clima como factor multiplicador de la fuerza militar. El control climático para el 2025”. Los militares se defienden afirmando que este escrito es una mera elucubración teórica que en absoluto refleja políticas actuales o futuras de la Fuerza Aérea.

“La política de la Fuerza Aérea es observar y predecir el tiempo. Este conocimiento del clima nos sirve de apoyo en el desarrollo y diseño de operaciones militares. Pero que quede claro que la fuerza aérea no está llevando a cabo ningún proyecto de modificación del clima ni tiene pensado hacerlo en el futuro”.

En apoyo de sus tesis los militares citan abundantes artículos científicos y periodísticos que señalan todo el controvertido asunto de las “chemtrails” como un engaño fruto de la confusión bienintencionada de los ciudadanos y de la interferencia de elementos desaprensivos.

Lo cierto es que estas estelas no son nada nuevo, sino un fenómeno bien conocido en la aeronáutica cuyo aspecto y duración depende de aspectos tan diversos como las condiciones atmosféricas (temperatura, humedad, presión atmosférica, velocidad del viento…) o las características técnicas de las turbinas de los aviones. La variedad de formas y aspectos de estas estelas es virtualmente infinita, al igual que su forma de dispersión en el cielo. Las diferentes formas en las que la luz solar se refleja en estas estelas puede provocar diferentes efectos visuales. De hecho, desde 1953 se viene estudiando científicamente este fenómeno sin que las recientes observaciones aporten nada nuevo a lo que ya se sabía.

Otro factor que suele llamar la atención en estas estelas es su particular colocación formando “rejillas”, algo que parece sugerir un diseño premeditado. Sin embargo, esto no es nada extraño, ya que el fenómeno se produce en los cruces de pasillos aéreos especialmente frecuentados. No es, por tanto, un mismo avión el que pasa una y otra vez sobre el mismo sitio para arrojar a la atmósfera un determinado agente tóxico, sino que las caprichosas formas de las estelas se deben al paso sucesivo de cierto numero de aviones en una zona de intenso tráfico aéreo. Por último, no se ha podido comprobar alteración sanitaria o epidemiológica alguna en las zonas en las que se ha denunciado el fenómeno.


13/11/2001
 

 

 

Los que algo sospechan

URGENTE! AVIONES ESTAN TIRANDO QUIMICOS CANCEROGENOS EN EL AIRE EN EL AREA DE LA BAHIA! by TEZKALIPOKA Sunday, Feb. 15, 2004 at 10:37 PM

Aviones del gobierno y comerciales están llevando a cabo una operación de riego de químicos desde el aire (chemtrails) sobre las ciudades de San Francisco, Oakland, Berkeley y toda el área de la bahía. Entre esos químicos ya se han encontrado elementos cancerígenos causantes de problemas respiratorios. ¡Esto es serio! Ellos tratan hacer ver esos químicos como “nubes”, pero un ojo atento notará que las características son totalmente diferentes. Ya hay un buen aumento de investigación y resultados acerca de este hecho verídico. ¡Edúquese acerca del problema hoy y haga algo!

Condensación versus quimificación.

“¡Allá va un avión a chorro!”, exclaman quienes observan en el azul cielo estelas blancas que se desvanecen rápidamente. Son producto de la condensación del aire caliente de los motores (contrails) en contacto con temperaturas gélidas. Las columnas de humo químico blanco (chemtrails), en cambio, permanecen por horas en las alturas y gradualmente se entremezclan hasta ocultar el azul. Las aeronaves fumigadoras vuelan en peligrosas piruetas entrecruzadas y en proximidad ilegal unas de otras. Observadas bajo ciertos ángulos de la luz solar las estelas químicas se identifican por barras prismáticas de colores.

Una operación encubierta nunca antes realizada por militares estadounidenses está causando enfermedad y consternación en varios países. Según expertos, los responsables son aviones cisterna de la Fuerza Aérea, en desafío a regulaciones de la aviación civil, la salud pública y las leyes de polución.

La Armada estadounidense tiene un proyecto supersecreto para dominar la frecuencia radial en un campo de batalla y un país, desde el principio al fin de un combate. Los informes confidenciales indican que los experimentos se realizan desde las bases aéreas en Hurlburt Field (Ft. Walton Beach, Florida), Wright-Patterson (Dayton,Ohio) y en el campo de pruebas White Sands (Nuevo México).

El sistema Radio Frequency Mission Planner (RFMP) logra imágenes del campo de batalla vía satélite y las tridimensiona para su transmisión por televisión y pantallas DataWall al puesto de mando; y para que este sistema funcione es necesario que exista una mezcla de bario y sal en la tierra.

Pero, al no haber pilotos extranjeros calificados para volar los 700 KC-135 y KC-10, ¿quién pilotearía los aviones genocidas para dañar a sus propias familias? En resumidas cuentas, no tenemos certeza de lo que nos está cayendo. Si el gobierno fumiga sustancias tóxicas sobre su propio pueblo, a sabiendas de que producen epidemias fatales, comete asesinato. Aún si se toma como una “necesidad operativa” por razones de seguridad nacional, cualquier militar que deliberadamente enferma y mata a su pueblo traiciona a la población a la cual juró proteger.

A pesar de sus repetidas protestas de inocencia, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha estado implicada en fumigaciones desde los 90. El 2 de marzo de 2000, al permanecer en tierra por mantenimiento cientos de aviones cisterna KC-135 (Stratotankers), la actividad aeroquímica sobre las ciudades se redujo considerablemente, y también las denuncias sobre fumigación aérea que llegaban por la Internet al centro de control de Houston.

 

Las pruebas hablan.

Las estelas del aerosol fueron fotografiadas vía satélite sobre Irak y Arabia Saudita durante la Guerra del Golfo y ahora aqui en los Estados Unidos, San Francisco, Oakland , Berkeley, Santa cruz y todo California. Afganistán fue saturado con aerosol químico, y las fibras de polímero del aerosol de bario en la atmósfera pueden ser usadas como un sistema de detección óptica para descubrir la presencia de agentes biológicos. ¿Suena increíble? Quizás lo sea.

El noticiero del canal WCTI, de New Bern, Carolina del Norte, en un informe titulado Capacitación de la NATO en el local correccional del Condado Pamlico, develó que la tripulación del USS Enterprise probaba y aplicaba en marzo 20 de 2001, RFMP/VTRPE e imagen satelital con el uso del aerosol de sales de bario frente a la costa de Carolina del Norte. Un periodista de la zona declaró que en esa práctica se usó el control del clima para producir una tormenta, de lo que sólo informaron los medios del área costera de Carolina del Norte.

 

Ilegal, de acuerdo a leyes estadounidenses.

El programa ha sido declarado “secreto” para la población civil y para las agencias de protección ambiental (EPA). En verdad, los sistemas computarizados y la química han sido fusionados para usar como armas de guerra, en detrimento de la salud ambiental y humana.

¿Cómo puede mantenerse en secreto una estratagema tan grandiosa de ingeniería planetaria? Bien, piensen por cuánto tiempo se han ocultado a un público drogado, indiferente y desilusionado, los horrores del agente naranja entre el pueblo vietnamita, la enfermedad de la Guerra del Golfo, que dejó incapacitados o mató a miles de combatientes, o las 16.000 muertes en Chernobyl. Es fácil, pues, creer que las tripulaciones aéreas se ofrecen para misiones de cambio atmosférico cuando se les dice que son vitales para proteger a sus familias y a la población. Deben jurar secreto, o atenerse a penas militares severas por rebelarse o soltar la lengua.

Las sales solubles de bario son tóxicas para los mamíferos; se diluyen rápidamente en el tracto gastrointestinal y se depositan en músculos, pulmones y huesos. No se sabe el efecto a largo plazo que tiene el bario en los seres humanos.

Cientos de miles de norteamericanos llenan las salas de emergencia de los hospitales en una especie de epidemia de una enfermedad fatal con características gripales, y es fácil deducir que pueda estarse llevando a cabo algún tipo de “selección de población” ­algo que ha sido meticulosamente documentado­ de acuerdo al plan del Comité de 300 de Haig-Kissinger, de reducir la población mundial en 2 billones de personas por medio de guerras, hambruna, enfermedades, etc.

Según pioneros eugenistas, desde hace 85 años se realiza la eliminación de “comilones inútiles” y “malezas humanas” por algunas de las familias más ricas y sus aliados Nazis y Zionistas. No hay evidencia, ni pruebas en el otro sentido, de que la fumigación con químicos sea un atentado deliberado para reducir la población, a pesar de lo que publicó el Dr. John Coleman en noviembre de 1991.

 

Una gripe que no es tal.

La semana antes de Navidad de 2004, había 55 enfermos esperando turno para emergencia en dos hospitales de Montreal, y en Toronto solamente uno aceptó pacientes. El Peterborough Regional Hospital recibió el récord de 307 pacientes dos días seguidos. Se dio la misma situación en ciudades de EEUU, y las ambulancias fueron en muchos casos rechazadas. La BBC de Londres informó que se contrataron camiones refrigerados para transportar cadáveres.

La prensa no mencionó las gigantes equis sobre los cielos de Gran Bretaña, Canadá y EEUU, o la gelatina marrón que había caído en los parabrisas en Birmingham, Inglaterra, o el material filamentoso llamado “cabello de ángel” que caía de jets que volaban a grandes alturas sobre el Caribe, Australia y Sudáfrica.

Desde 2001-2002, casi toda la población norteamericana ha estado enferma, o conoce a alguien que súbitamente se enfermó de gravedad con síntomas recurrentes de gripe mucho más persistentes y severos que los de un resfrío común, o ataques de vértigo y agotamiento. La cadena ABC News dijo que los doctores veían gripe donde no existía. El Dr. Andrew Winquist, del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas concluyó que muchos habían sido infectados con un germen que no tenía nada que ver con la gripe. Después que el director de un hospital regional declaró a los medios que la misteriosa enfermedad “mata aún a gente sana en cuatro o cinco días”, el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) informó sobre muertes por una enfermedad del sistema respiratorio a niveles epidémicos. Los niños y ancianos son los más vulnerables a la fumigación química.

AHORA YA SABEN! ABRAN LOS OJOS Y MIREN HACIA ARRIBA, ESPECIALMENTE EN LOS DIAS SOLEADOS Y DESPEJADOS.

 

 

La verdad sobre los “chemtrails”

 

¿Están envenenando nuestra atmósfera?

Estimado profesor Velmont: Hace tiempo que leo información sobre “chemtrails” (estelas de productos químico) por oposición a los “contrails” (estelas de condensación) dejados por los aviones. Aquí en Europa, y particularmente en Bélgica, donde resido, observo que están presentes casi cotidianamente. Se especula que su diseminación es para debilitar a los más débiles, así como para el control metal. Me interesaría saber qué finalidad tienen y por qué se nos asperge con ellos. Gracias.

José G.

RESPUESTA

Apreciado José: A mí también me intrigó este asunto y cuando lo estuve estudiando a fondo realmente pensé en algún tipo de conspiración del gobierno de Estados Unidos -¿cuándo no?- contra la población para fines de control, pero la verdad resultó más prosaica, como verás, y quizás más difícil de creer, especialmente cuando la verdad es tan sencilla y uno espera una verdad complicada.

Y por esta vez, el gobierno norteamericano es totalmente inocente.

Te transcribo los diálogos que tuve con Ron Hubbard en la sesión del 26/6/04 que te aclarará todas las dudas.

Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.

Horacio.

 

Interlocutor: ¿Es usted, Maestro Ron?

Ron Hubbard: Hola, Horacio, ¿cómo estás?

Interlocutor: Estoy realmente intrigado por los temas que hoy tengo agendados para tratar. ¿Podríamos comenzar directamente por las preguntas? Me refiero a que si no hay algún mensaje urgente, por supuesto.

Ron Hubbard: Vamos directamente a las preguntas.

Interlocutor: Mi primera pregunta está dirigida a los “chemtrails”, que como usted ya sabe hay mucha especulación respecto a qué se trata, porque mientras algunos dicen que son desechos normales de los aviones, otros dicen que son productos químicos que los militares están diseminando en la atmósfera como experimentos de tipo bacteriológico o directamente para debilitar a los más débiles con fines de control mental y también control poblacional.

Los que denuncian que algo raro está sucediendo en nuestros cielos distinguen los chemtrails de los “contrails”, que son las estelas normales que dejan los aviones.

La pregunta concreta es: ¿Nos están envenenando o todo no pasa de ser una “leyenda urbana”?, para decirlo con una expresión en boga para denotar a toda noticia falsa que termina creyéndola todo el mundo como si fuera verdad.

Ron Hubbard: Hay de por medio una cuestión bacteriológica de contaminación de la atmósfera bastante peligrosa.

Interlocutor: ¡No lo puedo creer! ¿Lo están haciendo a propósito?

Ron Hubbard: Sí, por supuesto que lo están haciendo a propósito.

Interlocutor: ¿Quiénes los están haciendo? ¿Acaso del Área 51?

Ron Hubbard: El Área 51 está involucrada de alguna manera pero no parte de allí la contaminación.

Interlocutor: No entiendo.

Ron Hubbard: Quienes están contaminando el ambiente es una raza extraterrestre disidente del Área 51. Los extraterrestres de esta Área no son fijos, sino que van y vienen, es decir, de pronto forman parte de este lugar y más se retiran y vienen otros. Algunas de las razas que se retiran no lo hacen en forma pacífica sino que rompen violentamente relaciones con las autoridades del Área.

Interlocutor: Tengo entendido que las autoridades del Área 51 son terrestres y no extraterrestres. ¿Es correcto esto?

Ron Hubbard: Sí, así es. Una de estas razas disidentes es la que está contaminando la atmósfera.

Interlocutor: ¿Pero cuál es su finalidad?

Ron Hubbard: Directamente contaminar.

Interlocutor: ¿Cómo directamente contaminar? ¿Contaminar sin ninguna finalidad?

Ron Hubbard: La única finalidad es perjudicar.

Interlocutor: ¿Estamos hablando, concretamente, de una venganza?

Ron Hubbard: De eso estamos hablando.

Interlocutor: Lo que no entiendo es que quienes se ocupan del tema hablan de aviones terrestres, y además militares. Es decir que no hablan de Ovnis.

Ron Hubbard: Son micronaves extraterrestres que llegan hasta la estratosfera, pero no son terrestres sino extraterrestres.

Interlocutor: ¿Esas naves son parecidas a nuestros aviones?

Ron Hubbard: Parecidas a aviones de diseño avanzado, con alas delta.

Interlocutor: Ahora entiendo la confusión de los que han visto esas naves. ¿De alguna manera simulan que son aviones militares?

Ron Hubbard: Sí, porque ésa es la idea de perjudicar que tienen, es decir que la gente piense que son sus propios militares quienes los están envenenando.

Interlocutor: Según he podido leer en la Red, los militares obviamente niegan que alguien esté contaminando la atmósfera. Pero la pregunta es si saben la verdad.

Ron Hubbard: Por supuesto que algunos saben la verdad, pero la mayoría no. Además, son naves que viajan a una velocidad entre 12.000 y 15.000 Km./h., que obviamente ningún avión terrestre puede lograr.

Interlocutor: Entiendo. ¿Estas máquinas tienen como sostén alguna nave madre?

Ron Hubbard: Sí, por supuesto.

Interlocutor: Bien. Usted al principio dijo que el Área 51 estaba involucrada en cuanto los extraterrestres contaminadores pertenecieron a dicha Área y luego se independizaron.

Ron Hubbard: Correcto.

Interlocutor: ¿Ya no están más en esta Área en absoluto?

Ron Hubbard: Así es, se independizaron.

Interlocutor: ¿Qué es esa materia contaminante que expulsan?

Ron Hubbard: Han experimentado con organismos humanos y organismos extraterrestres de otras razas y han logrado producir virus patógenos de alto poder bacteriológico.

Interlocutor: Usted también dijo que la finalidad es solamente perjudicar.

Ron Hubbard: Correcto.

Interlocutor: Sinceramente no entiendo.

Ron Hubbard: ¿Qué es lo que no entiendes?

Interlocutor: Que se molesten simplemente para algo así.

Ron Hubbard: Para ellos no resulta ninguna molestia dada la tecnología que tienen y la velocidad de sus naves.

Interlocutor: ¿Pero de qué tipo de extraterrestres estamos hablando, acaso de monstruos?

Ron Hubbard: Son extraterrestres directamente malvados.

Interlocutor: Confieso que me siento bastante confundido y aún no logro asimilarlo. ¿De dónde provienen estos extraterrestres?

Ron Hubbard: Provienen de una estrella que se encuentra a 6 años luz de Betelgeuse.

Interlocutor: ¿Y su nombre?

Ron Hubbard: Novix II. La Novix I era una enana blanca que en este momento es una estrella de neutrones. Gira una estrella con la otra. Están, como dije, a una distinta una de otra de 6 años luz.

Interlocutor: ¿Y a qué distancia están de la Tierra?

Ron Hubbard: 400 años luz.

Interlocutor: ¿Qué morfología tienen estos extraterrestres?

Ron Hubbard: Son negros, de un tamaño muy similar al terrestre, pero con la estructura de los Grises, o sea, casi no nariz, casi no orejas, frente bastante amplia, calvos.

Interlocutor: ¿Y la altura?

Ron Hubbard: Entre 1,60 m y 1,70. Tienen una contextura muy delgada.

Interlocutor: ¿Cuántos miembros de esta raza están aquí en el planeta?

Ron Hubbard: Alrededor de 40.

Interlocutor: ¿Con cuántas naves están haciendo su “labor” de contaminación?

Ron Hubbard: Con cuatro.

Interlocutor: ¿Con cuatro naves nada más? ¡Pero si prácticamente hay denuncias de todos los países del mundo!

Ron Hubbard: Te estás olvidando de la tremenda velocidad a la que se desplazan.

Interlocutor: Tiene razón, me olvidé de ese “pequeño” detalle.

Ron Hubbard: Pueden cruzar el Atlántico en una hora y fracción con esas naves.

Interlocutor: Entiendo. Pero ahora no puedo dejar de preguntarme cuál es la razón de que desde el Área 51 no hacen nada, porque en definitiva están contaminando el planeta en el que ellos también viven. ¿Acaso no pueden hacer nada para convencerlos de que desistan?

Ron Hubbard: No, no pueden hacer nada porque esos extraterrestres se independizaron y ya no dependen del Área 51.

Interlocutor: ¿Y por la fuerza?

Ron Hubbard: Si utilizan la fuerza provocarían pánico en la población y se pondrían en evidencia. En estos momentos en el Área 51 están con dos razas -llamémos “amigables”- que están estudiando la forma de combatir esas naves sin causar pánico y sin ponerse en evidencia.

Interlocutor: ¿A qué se refiere con no ponerse en evidencia?

Ron Hubbard: Me refiero a que no sean captados por los radares, porque si hubiera una batalla en el cielo, a pesar de la vetustez de estos aparatos con respecto a los que tienen los extraterrestres, igual captarían todo.

Interlocutor: Entiendo. ¿Y éstos extraterrestres contaminadores entrarán en batalla? Lo pregunto porque tengo que suponer que podrán ser todo lo malvados que se pueda pensar pero no tontos, en el sentido de pelear por algo tan fútil.

Ron Hubbard: No pelearán, sino que simplemente se irán. Además tienen una sola nave madre con la cual mucho no pueden hacer.

Interlocutor: Es decir que no se puede decir que estamos totalmente inermes frente a estos extraterrestres cretinos. El término me salió del alma, como se dice vulgarmente.

Ron Hubbard: Es lo que realmente son, cretinos. Lo que también ocurre es que desde el punto de vista de la evaluación que hacen los funcionarios del Área 51 los daños son mínimos. Y también están esperando que al final se cansen de lo que están haciendo, como les pasa a los niños con sus juguetes y se vayan.

Interlocutor: No es fácil concebir a los extraterrestres, con esa enorme tecnología que tienen, como actuando a un nivel tan primario. ¿Realmente son tan infantiles?

Ron Hubbard: ¡Igual que los terrestres!

Interlocutor: ¡Es un ejemplo muy fuerte, Maestro!

Ron Hubbard: Piénsalo un poco y verás que tengo razón. ¿No es lo mismo que hacen Bush y Bin Laden, para nombrar solamente a dos de los más conspicuos cretinos en este momento?

Interlocutor: Si, es verdad lo que usted dice, pero igual cuesta concebir a extraterrestres actuando como niños. ¿Obviamente es su mente reactiva lo que los impulsa?

Ron Hubbard: Así es, y tienen un tremendo ego.

Interlocutor: Estos extraterrestres me hacen acordar a los que se dedican a fabricar virus nada más que por la maldad misma.

Ron Hubbard: Si te pones a buscar ejemplos encontrarás muchos.

Interlocutor: Sí, lamentablemente sí. ¿El gobierno norteamericano sabe la verdad? Me refiero concretamente al presidente Bush.

Ron Hubbard: El presidente norteamericano no está enterado ni siquiera de lo que sucederá pasado mañana. ¿Cómo va a saber algo así?

Interlocutor: ¿Usted me quiere decir que lisa y llanamente es un nulo?

Ron Hubbard: Así es.

Interlocutor: ¿Y los militares?

Ron Hubbard: Los altos militares sí saben, pero únicamente los que están en contacto con el Área 51 y que por lo tanto saben que los extraterrestres existen y están aquí.

Interlocutor: ¿Los militares que no están en contacto con el Área 51, entonces, ignoran todo?

Ron Hubbard: Así es.

Interlocutor: Aquí tengo a la vista un informe de una revista llamada Akásico que dice que todo esto de la contaminación es falso y que se trata de desechos normales de los aviones.

Ron Hubbard: ¿Qué quieres que te responda, si tú ya lo sabes?

Interlocutor: Está bien, Maestro, ya entendí. Volviendo al tema, ¿qué es concretamente lo que están diseminando en la atmósfera?

Ron Hubbard: Son virus patógenos extraídos, como ya dije, de experimentaciones realizadas con terrestres y también extraterrestres. En sus laboratorios han creado nuevos virus que no existen en la naturaleza.

Interlocutor: Desde el punto de vista humano, ¿cuáles serían los daños que está causando esta contaminación?

Ron Hubbard: Los mayores daños los están causando en la flora.

Interlocutor: ¿Pero no nos alimentamos acaso de vegetales?

Ron Hubbard: Sí, por supuesto, pero afortunadamente los daños físicos en los seres humanos son mínimos.

Interlocutor: Y cuando estas personas afectadas concurren a los hospitales, ¿qué diagnostican los médicos?

Ron Hubbard: Los médicos hablan de “virus desconocidos”. ¡Son tan ciegos!

Interlocutor: ¿Desde cuánto tiempo hace que están contaminando la atmósfera?

Ron Hubbard: Cinco años.

Interlocutor: ¿Cinco años?

Ron Hubbard: ¡Claro! Desde hace cinco años los médicos están recibiendo criaturas infectadas con esos virus y diagnostican erróneamente bronconeumonía y la atribuyen a los desechos tóxicos que las curtiembres echan en los ríos y cosas así.

Interlocutor: ¿Cómo es que en el Área 51 durante cinco años no le encontraron la solución?

Ron Hubbard: No es que no le encontraron la solución, sino que se encuentran en el dilema de que cualquier enfrentamiento bélico lleva consigo el riesgo de exponerse a que se sepa la verdad sobre el Área 51. Priorizan mantenerse ocultos. Además, son muy egoístas y se preocupan de sus propios asuntos sin importarle demasiado lo que ocurra afuera.

Interlocutor: Entiendo. ¿Hay alguna cura para los trastornos que provoca ese virus?

Ron Hubbard: No porque no ha sido estudiado.

Interlocutor: ¿Ni siquiera en el Área 51?

Ron Hubbard: Ni siquiera en el Área 51. Ya lo dije y lo reitero: son egoístas y se preocupan solamente de sus mezquinos intereses.

Interlocutor: ¿Es todo, entonces, sobre este asunto?

Ron Hubbard: Sí, porque entrar en más detalles sería perder el tiempo.

Interlocutor: Está bien, doy el tema por terminado.

Iniciativa Ciudadana WIFI = CANCER

Acción promovida por Iniciativa Ciutadana Informació WIFI

 

Si estas harto de que se emprendan iniciativas sin tener en cuenta el impacto sobre tu salud, no eres el único, házselo saber al Gobierno y al Ayuntamiento de tu localidad. No somos marionetas de nadie y nos preocupamos por nosotros y por los nuestros. Porque “internet” nos lo podemos permitir, como nos permitimos otros caprichos pero nuestra salud y la de los más pequeños no tiene precio (difunde, e informa a la gente que aprecias).

A continuación os resumo información que facilmente podemos obtener en la red y algunos enlaces para una lectura más completa:
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“Según una investigación realizada por la BBC, las ondas de radio emitidas por este sistema de transmisión son tres veces más potentes que las emitidas por una torre de telefonía móvil.”
http://www.20minutos.es/noticia/237374/0/advierten/riesgos/wifi/
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Un estudio norteamericano advierte que las redes WIFI pueden generar leucemia infantil, Alzheimer, cáncer cerebral, desórdenes acústicos, problemas para conciliar el sueño y diversos problemas nerviosos. El informe ha sido elaborado por una veintena de científicos, fundamentalmente médicos asociados a través del grupo BioInitiative Working Group.
“El despliegue sin límite de las tecnologías inalámbricas tiene sus riesgos y será difícil evitarlos si la sociedad no toma decisiones rápidas sobre límites de exposición”, concluye el estudio, que recomienda adoptar medidas respecto de los niños. De hecho, en el Reino Unido ya se está valorando la posibilidad de prohibir los sistemas wi-fi en las escuelas y el Gobierno alemán desaconseja emplear wi-fi en el domicilio y escoger sistemas basados en cables.
http://www.subdivx.com/X12X7X58962X0X0X1X-wi-fi-provoca-cancer-cere…
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El WIFI al igual que la señales que usan el Cel, TV, RADIO y otros dispositivos funcionan por medio de Radio Frecuencias(RF). Las antenas de CELULAR son causas de cancer y a pesar de que tienen que estar libre en un radio de 100 m, las ponen inclusive cerca de escuelas, con esto queda claro que a las empresas no les importa la salud de las personas.
http://www.asenmac.com/radiacion/radio3.…
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”3 veces más potente que los teléfonos celulares”.
Inserta las palabras WIFI CANCER (Google) Páginas extranjeras traducidas al español.
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Los investigadores señalan que los efectos biológicos e impactos en la salud pueden ocurrir y de hecho ocurren (a niveles mínimos de exposición), (niveles que pueden estar miles de veces por debajo de los límites públicos de seguridad actuales). Los campos electromagnéticos de radiofrecuencia o microondas pueden considerarse genotóxicos (que dañan el ADN de las células) (estrés, reacciones inflamatorias, reacciones a
http://www.ecologistasenaccion.org/article11597.html?sms_ss=faceboo…
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La información que detallo a continuación ha sido recogida de la página web de mi localidad Carlet (València).:
La cadena de televisión Antena 3 TV distingue a Carlet como uno de los cinco pueblos premiados de toda España para su proyecto “Pueblos Conectados”(1), Carlet ha sido premiada por el plan de red Wi-Fi desarrollado por el Ayuntamiento(2).
El Ayuntamiento ha desplegado una infraestructura inalámbrica de telecomunicaciones para hacer llegar esta nueva forma de comunicación a los vecinos(3).
En cuanto al tiempo de conexión, el Ayuntamiento no ha puesto ningún tipo de limitación y el acceso a internet puede realizarse durante las 24 horas del día(4).
Un total de 36 municipios españoles(5) optaban a conseguir este galardón, pero tan sólo 11 llegaron a ser finalistas y ahora han sido cinco los premiados. Carlet ha conseguido superar todas las fases eliminatorias para alzarse finalmente con este premio que reconoce a la ciudad como Pueblo Conectado gracias a su proyecto de red Wi-Fi en 23 puntos de la ciudad(6).
Carlet ha destacado por esta ambiciosa iniciativa de red inalámbrica gratuita que cubre toda la ciudad.
Las zonas Wi-Fi son un punto de reunión en Carlet. Tanto niños(7) como jóvenes navegan gratuitamente desde cualquier lugar de la ciudad, y lo más importante, sin ningún riesgo(8).

1- Podríamos decir pueblos “afectados”.
2- Es competencia y responsabilidad del Ayuntamiento y de los demás representantes: dar ejemplo, promover hábitos saludables y velar por la seguridad y la salud pública de los ciudadanos anteponiendola a otros motivos e intereses.
3- Personas afectadas.
4- Máximo nivel de exposición
5- Otros pueblos afectados (promoción y proliferación WIFI descontrolada)
6- En Carlet a pesar de haber ganado el premio pueblos conectados y haber 23 dispositivos wifi distribuidos por toda la ciudad incluidos parques infantiles y viviendas (bebés, niños, enfermos), durante las 24 horas del día, los políticos pretenden hacer llegar este sistema a todos los puntos de la ciudad sin tener en cuenta el impacto sobre los ciudadanos.
7- Todas las personas al mínimo nivel de exposición, inclusive a niveles permitidos de exposición son afectadas pero los más perjudicados son los bebés, niños y personas enfermas.
8- Dependiendo de lo que entendamos por riesgo.

Para que vean que no son “varas mias”!!!!  LEAN ESTO y decidan si realmente se protege ALGO mas que la economia china al usar esta cochinada….

Claudia. C.

EL PELIGRO DE LOS BOMBILLOS

AHORRADORES

157028.jpgEn los últimos años se han popularizado los llamados “bombillos ahorradores” , bombillos de bajo consumo o CFL ( por sus siglas en inglés ), y el principal argumento que tienen los vendedores para convencernos de su uso, es el bien que le hacemos al planeta al ahorrar energía. Sin embargo, lo que no nos cuentan es lo peligrosos que son para nuestra saludy locontaminantesque pueden ser, paradójicamente, para ese planeta que tratamos de proteger.

Estas son algunas de las conclusiones a las que han llegado científicos e investigadores de todo el mundo al respecto:

  1. Las bombillas de bajo consumo presentan emisiones radioeléctricas de alta frecuencia que generan campos electromagnéticos perjudiciales para la salud

espere un próximo artículo sobre éste tema) provocando entre otros, cáncer, problemas neurodegenerativos, trastornos vasculares, y alteraciones del sueño.

  1. Las bombillas ahorradoras emiten radiación ultravioleta, por lo cual pueden producir trastornos en las personas con piel sensible.

  2. Debido a la pobre iluminación de éstas bombillas, aumenta el riesgo de caídas en personas con poca visión.

  3. Cada bombilla contiene entre 3 y 5 mg de mercurio, que pueden causar graves problemas de salud en caso de tener contacto directo con el ser humano, y llegar acontaminar seriamente fuentes de agua en caso de no descartarse apropiadamente en recipientes para residuos tóxicos dentro del sistema de basuras de una ciudad.

Además de limitar su uso por las razones antes mencionadas, siga las siguientes indicaciones de la Agencia de Protección ambiental ( EPA ) de los Estados Unidos, si se le rompe un bombillo de bajo consumo o CFL:

  1. Las personas y animales domésticos deben abandonar la habitación de inmediatosin tener contacto con los vidrios.

  2. Abrir una ventana y abandonar la habitación por 15 minutos o más.

  3. Si tiene aire acondicionado, apáguelo.

  4. Después de pasado un tiempo, recoja los trozos de vidrio y polvo cuidadosamente usando un papel rígido o cartón, y colóquelos en un frasco de vidrio con tapa de metal o en una bolsa de plástico sellada.

  5. Utilice cinta adhesiva para recoger los restos de los fragmentos de vidrio y polvo más pequeños.

  6. Limpie el área afectada con toallas de papel húmedo o toallitas húmedas desechables y deposítelas en un frasco de vidrio o bolsa plástica-

  7. No use aspiradora o escoba para limpiar la bombilla rota sobre superficies duras.

  8. Si se rompió sobre la alfombra, realice los pasos anteriores y si requiere de aspiradora, pásela donde la bombilla se rompió, retirando al finalizar tanto el filtro como la bolsa de la aspiradora.

  9. Si la ropa u otros materiales de tela entraron en contacto directo con la bombilla rota o el polvo de mercurio contenido en el interior de la bombilla, debe tirarla. No lave la ropa porque puede contaminar la lavadora y/o las aguas residuales.

  10. Sí puede lavar la ropa y los utensilios que tuvieron contacto con el vapor de mercurio pero no los que estuvieron en contacto directo.

  11. Si los zapatos entraron en contacto con los trozos de vidrio, límpielos con papel o toallitas húmedas y descártelos en frasco de vidrio o bolsa de plástico sellada.

  12. Asegúrese que el recipiente en el que guardó los trozos de bombilla y los materiales de limpieza peligrosos son descartados de manera adecuada en contenedores apropiados para este tipo de residuos.

Para saber más…

Distintos gobiernos están reglamentando el uso de los denominados “bombillos ahorradoras” como solución a la crisis energética. Aunque tales bombillas (CFL según la denominación internacional) produzcan una polución electromagnética notablemente mayor que las convencionales y muchas personas reaccionan a ellas con dolores de cabeza que, al cabo de muchas horas, pueden en casos extremos llegar a provocar convulsiones, náuseas e, incluso, reacciones más graves. Bombillas que además son del mismo tipo que las fluorescentes y tendrán que ser recicladas luego en contenedores especiales porque contienen ¡mercurio!

Tipos de Bombillos:

Si este reportaje versara sobre laboratorios que se dedican a investigar sustancias tóxicas o virus peligrosos a nadie le extrañaría leer como parte de las medidas a tomar en caso de ruptura del envase las advertencias de que es preciso “Desocupar la habitación y ventilarla durante al menos 15 minutos. No usar una aspiradora. Limpiar utilizando guantes de goma y evitar la creación e inhalación de polvo del aire. Recoger todas las partículas y fragmentos de vidrio y colocarlos en una bolsa de plástico. Limpiar el área con un paño húmedo y a continuación ponerlo en una bolsa y sellarla. La bolsa no se debe tirar a la basura. Todos los ayuntamientos tienen la obligación de disponer de las medidas necesarias para la eliminación de los residuos peligrosos”. Sin embargo tales instrucciones no son las medidas a tomar en un laboratorio de alta seguridad sino las aconsejadas por el Department for Environment, Food and Rural Affairs (DEFRA) encargado de la protección ambiental en el Reino Unido para el caso de que una bombilla -como la que “regala” a cada español el Ministerio de Industria- se rompa en pedazos accidentalmente ya que liberaría ¡polvo de mercurio! en el ambiente.

“Hay evidencias de que una iluminación baja puede dar lugar a un mayor número de caídas en personas con poca visión”, afirma Larry Benjamin. Palabras que no se corresponden con un fragmento de la película A ciegas basada en la novela de José Saramago sino que corresponden a la reflexión de un prestigioso miembro del Royal College of Ophthalmologists británico sobre las llamadas bombillas de bajo consumo porque lo que tampoco se cuenta es que ¡iluminan mucho peor!

Bombillo-ahorrador.jpg“Estamos preocupados por los riesgos para los pacientes sensibles a la luz que tienen severos trastornos en la piel”. Y tampoco esta frase es el extracto de un relato de ciencia ficción sobre la pérdida de la capa de ozono en el planeta sino la respuesta de Harry Moseley -consultor científico en la escocesa Universidad de Dundee- a la pregunta que le hizo la BBC sobre sus efectos porque resulta que además ¡emiten radiación ultravioleta!
En suma, una vez más los políticos han situado el dinero por delante de nuestra salud. Porque la decisión de combatir el calentamiento global y la crisis económica con estas nuevas bombillas está ya tomada con el argumento de que consumen entre un 75% y un 80% menos de energía y su vida media es mucho mayor que la de las incandescentes. Lo que si bien puede ser cierto en el caso de una oficina no lo es en un hogar donde éstas se encienden y apagan continuamente porque eso acorta su vida. En cualquier caso lo realmente importante es que se está ocultando que tienen serios inconvenientes para la salud. Básicamente por tres razones: porque emiten radiofrecuencias biológicamente dañinas, porque emiten radiaciones ultravioletas peligrosas en distancias cortas y porque llevan mercurio –sustancia tóxica y cancerígena- con el peligro que eso supone en caso de ruptura (sin olvidar los problemas que acarrea su reciclaje). Además existen serias sospechas de que esas radiaciones y su centelleo -producto de las altas frecuencias generadas- puede provocar migrañas, fatiga, confusión, vértigo, zumbido en los oídos, problemas en los ojos, náuseas e irritaciones de la piel además de agravar la sintomatología de las personas sensibles a los campos electromagnéticos. Que son cada vez más, por cierto.

En cuanto al argumento de que resultan “más económicas a la larga” cabe añadir que eso será si no se nos rompen ya que además de los peligros para la salud cada “accidente” de ese tipo –bastante habitual porque basta dar un simple golpe a la bombilla para que ello pueda ocurrir como todos sabemos- nos saldrá por un ojo de la cara.

EL TÓXICO MERCURIO

En suma, las simples medidas de precaución que exige manejar estas bombillas hacen incomprensible la decisión de generalizar su uso entre la población. Porque cada CFL contiene entre 3 y 5 miligramos de mercurio, mineral altamente tóxico y peligroso cuando se libera en el medio ambiente. En especial para el cerebro, el sistema nervioso, el hígado y los riñones aunque igualmente puede dañar el aparato cardiovascular, el sistema reproductivo y el sistema inmune además de ser causa de temblores, inestabilidad emocional, pérdida de memoria, insomnio, problemas neuromusculares, dolores de cabeza, alzheimer y cáncer. Aunque son los fetos, bebés y lactantes los más vulnerables ya que su exposición al mercurio influye muy negativamente tanto en el desarrollo de su cerebro como del sistema nervioso.
Quienes tratan de restar importancia a este hecho argumentan que su presencia es “muy pequeña” pero o mienten o ignoran que no se ha establecido una “cantidad segura” de mercurio y que, de existir, estaría en el nivel de los microgramos y las CFL contienen entre ¡tres y cinco mil miligramos! (recordemos que un microgramo es la milésima parte de un miligramo).

“El límite del Canadian Water Quality (CWQG) para proteger la vida de agua dulce –señala la investigadora canadiense Magda Havas- es de 26 nanogramos de mercurio inorgánico por litro de agua. Lo que significa que una bombilla CFL puede contaminar 190.000 litros de agua a niveles que superan las directrices de calidad de nuestra agua!” (un nanogramo es la milésima parte de un microgramo y, por tanto, la millonésima parte de un miligramo).

Según el Institut National de Recherche et de Sécurité (INRS) francés para la prevención de accidentes y enfermedades profesionales la inhalación por un perro de aire que contenga una décima parte de miligramo por metro cúbico de mercurio le provoca a las seis semanas problemas neurológicos y renales irreversibles. Y una sola bombilla rota vaporizaría 5 mg contaminando un área de 50 metros cúbicos. Insistimos: el contenido de ¡una sola bombilla!

Es evidente que la exposición al mercurio contenido en el interior de las CFL sólo puede producirse en caso de que la bombilla se rompa pero eso puede pasar fácilmente. Un estudio realizado en el estado norteamericano de Maine llevó a la Agencia de Protección de Medio Ambienteestadounidense a modificar sus recomendaciones porque se demostró que en caso de rotura, incluso cuando todas las precauciones son tomadas a la hora de limpiar, las concentraciones de mercurio en la habitación donde una lámpara se rompe permanecen elevadas. Y es así porque el mercurio se adhiere a todo tipo de fibras textiles -alfombras, cortinas, ropa, etc.- que después pueden desprender vapores de mercurio durante mucho tiempo.
De hecho aunque gobiernos como el norteamericano, el canadiense y el británico han tratado de restar importancia al peligro de la rotura de estas bombillas sus recomendaciones por escrito no son precisamente tranquilizadoras. Y es que si las medidas aconsejadas por el Department for Environment, Food and Rural Affairs (DEFRA) antes descritas asustan lo que dice la Agencia de Protección de Medio Ambiente estadounidense aún es más preocupante por lo exhaustivo de sus explicaciones (lea el recuadro adjunto para comprobarlo). Especialmente en los casos de bebés y niños. Así lo explica el informe Shedding Light on Mercury Risks from CFL Breakage (Arrojando luz sobre los riesgos del mercurio en caso de rotura de las CFL) elaborado por el doctor Edward Groth para The Mercury Policy Project en febrero del 2008 : “Los bebés y niños pequeños –afirma el autor- son más vulnerables a las exposiciones de mercurio en el aire porque su pequeño tamaño corporal y sus tasas de respiración más rápida les hacen inhalar mayores dosis que las que un adulto obtiene de la inhalación de aire con la misma concentración de mercurio. El vapor de mercurio es más pesado que el aire y su concentración en el aire interior tiende a ser más alta cerca del suelo. Los bebés y niños pequeños gatean, se sientan, caminan, juegan y respiran sobre o cerca del suelo por lo que pueden estar más expuestos a los vapores de mercurio tras la ruptura de una CFL”.

Y, por supuesto, si las usa olvídese a partir de ahora de tirarlas a la basura cuando se fundan. En España los aparatos de alumbrado, las bombillas incandescentes y las bombillas de bajo consumo están sometidas desde el 2005 al Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos que obliga a depositarlos en lugares precisos. “Cuando el usuario adquiera un nuevo producto –explica el Gabinete de Comunicación del Ministerio de Industria- el aparato de desecho puede entregarlo en el comercio en el que efectúe la nueva compra. Los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes deben asegurar la recogida selectiva de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos procedentes de los hogares. Y los de menos de 5.000 habitantes se rigen de acuerdo con la normativa de su respectiva comunidad autónoma. Por cada bombilla se paga un cargo denominado Cargo RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) de 0,3 € destinados a su reciclado y recogida al final de su vida útil”.
Ahora bien, ¿siguen esa recomendación todos los que usan este tipo de bombillas? Vamos a omitir la respuesta porque es obvia pero los aludidos deberían saber que si terminan en un vertedero corriente el mercurio puede contaminar el aire y filtrarse en el suelo contaminando los acuíferos subterráneos. “Si terminaran en los vertederos varios miles de lámparas fluorescentes se plantearía un grave problema de salud –ha denunciado sin tapujos la doctora de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) Michelle Bloor-. El mercurio podría escapar y entrar en la cadena alimentaria. (…) Y el problema es que muchos concejos municipales no saben qué hacer para deshacerse de las lámparas fluorescentes. Sólo 6 de los 17 con los que hablamos son conscientes de las normativas”.

EMISIONES RADIOELÉCTRICAS

En cuanto a las emisiones radioeléctricas lo hemos denunciado multitud de veces: no son inocuas. Son peligrosas para la salud. Dependiendo el riesgo de la distancia y la potencia. Y es que sus efectos biológicos van más allá de los simples y medibles efectos térmicos, los únicos oficialmente considerados tanto por la normativa española como por la europea. Lo cierto es que pueden causar, entre otros problemas, dolores musculares y articulares, dolores de cabeza, náuseas, trastornos del sueño, problemas respiratorios, erupciones, ansiedad, depresión y problemas neurodegenerativos y vasculares así como cáncer.
Dicho esto añadiremos que las bombillas de bajo consumo presentan emisiones radioeléctricas de alta frecuencia que en muchos casos pueden generar campos electromagnéticos superiores a los permitidos por la propia normativa oficial, ya de por sí muy permisiva. La energía de 50 Hz que toma un dispositivo de la red puede ser multiplicada en función de su uso. Por ejemplo, el horno microondas emite ondas electromagnéticas con una frecuencia de hasta varios GHz para poder cocinar; es decir, más de 1.000.000.000 Hz (mil millones de ciclos por segundo) a pesar de estar conectado a una toma de energía de 50 Hz. Pues bien, la bombilla de bajo consumo (CFL) utiliza en Europa energía eléctrica a una frecuencia de 50 Hz pero produce frecuencias mucho mayores. “La bombilla CFL –nos aseguraría Pablo Mata, responsable del Departamento I+D de New Energy Ways- necesita para su correcto funcionamiento producir una señal con una frecuencia que puede superar los 50.000 Hz. Es decir, más de 1.000 veces la frecuencia de la red eléctrica. El hecho de que una bombilla CFL genere frecuencias 1.000 veces superiores a los 50 Hz de nuestra red supone que los límites de referencia establecidos para 50 Hz por laInternational Commissionon Non Ionizing Radiation Protection (INCIRP) ya no van a ser los únicos aplicables para la bombilla CFL porque a 50.000 Hz de frecuencia la perturbación que recibimos en nuestro organismo es más intensa que a 50 Hz”.
En julio del 2007 científicos y responsables de la organización española Arca Ibérica presidida por Enrique Sanz y miembros del Centre de Recherche et d’Information Indépendantes sur les Rayonnements ElectroMagnétiques (CRIIREM) dirigidos por el doctor Pierre Le Ruz realizaron en la población valenciana de Alcossebre un estudio sobre las bombillas de bajo consumo conectándolas a tomas eléctricas habituales (230 voltios- 10 amperios- 50 hertzios). Ambas organizaciones colaboran desde hace varios años en estudios sobre los efectos en la salud de los campos electromagnéticos radioeléctricos (entre 100 kilohertzios y 3 gigahertzios) tratando de conseguir un cambio de la normativa a nivel europeo. Pues bien, sus resultados demostraron que las bombillas de bajo consumo emiten, una vez encendidas, importantes radiaciones radioeléctricas mientras las bombillas clásicas, en las mismas condiciones (230 voltios y 50 hertzios) no emiten ninguna. Sus conclusiones fueron las siguientes:

-Que el ruido de fondo-radiofrecuencia “in situ” en campo libre en el marco de la experimentación es del orden de 0,2 V/m.

-Que las lámparas clásicas, sea cual sea la distancia de las medidas y su potencia (100, 60 o 40 vatios) no hacen variar significativamente el ruido de fondo-radiofrecuencia cuando están encendidas.
-Que las lámparas de bajo consumo, en función de su potencia (20, 15, 11, 7 y 5 vatios) y de la distancia de medición, elevan considerablemente las radiaciones radioeléctricas al encenderse. Por ejemplo, los valores detectados varían desde 180 V/m a 4 V/m en los 20 primeros centímetros para potencias de 20 a 11 vatios. Para potencias de 7 a 5 vatios estos valores son menores pero varían de 34 V/m a 2 V/m en los 20 primeros centímetros y hay que separarse un metro para volver al valor del ruido de fondo de 0,2 V/m.
Según el estudio la causa de la emisión de radiaciones radioeléctricas proveniente de las bombillas de bajo consumo estaría en los circuitos electrónicos integrados por numerosos componentes, alojados en los casquillos de las bombillas. Y a pesar de que un blindaje adecuado permitiría reducir las emisiones radioeléctricas los autores del estudio no encontraron ninguno en las bombillas de uso corriente estudiadas.
Algunas de las mediciones detectadas -sobre todo las registradas en la parte alta de la horquilla como 180 V/m o 34 V/m- están además muy por encima de la propia Recomendación del Consejo de Europa de 12 de julio de 1999 referente a la limitación de la exposición del público a los campos electromagnéticos cuyo nivel de referencia más severo es de 28 V/m y siempre para evitar sólo los efectos térmicos de las radiaciones radioeléctricas. Pueden llegar a ser pues hasta ¡300 veces superiores! a las últimas recomendaciones de los científicos que alertan de los peligros de los campos electromagnéticos para quienes el límite admisible biológicamente estaría en 0’6 V/m.

“También otros laboratorios –señalaría Pierre Le Ruz- han hecho pruebas que dieron lugar a conclusiones similares, con valores entre 80 y 380 voltios por metro cuando el valor límite en vigor es de 28 voltios por metro. Un problema que se plantea sobre todo a corta distancia y en el momento de la iluminación donde se registra un pico. Lo mejor es mantenerse pues a más de metro y medio de ellas”.

Incluso a la hora de proteger la “salud” de otros dispositivos electrónicos la normativa es más severa que para velar por la salud humana. En la Directiva 2004/108/CE del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la Compatibilidad Electromagnética (CEM) de los equipos electrónicos y eléctricos los niveles límite son de 3 V/m o, incluso, de 10 V/m con el fin de evitar cualquier perturbación electromagnética de equipos y sistemas.

Es decir, lo oficialmente recomendable para no estropear otros equipos electrónicos son 3 V/m. Y para proteger a las personas 28 V/m (lo que parece indicar que debemos ser bastante menos importantes que las máquinas). Bueno, pues resulta que algunas de las bombillas de bajo consumo pueden llegar en las proximidades de nuestra cabeza ¡a 180 V/m! No son de extrañar por tanto las recomendaciones finales de los autores del citado estudio que no dudan en decir: “Debido a los valores detectados correspondientes al funcionamiento de las lámparas de bajo consumo (230 voltios – 50 hertzios) hay que alertar seriamente a:
-Las personas que utilizan este tipo de lámparas -por ejemplo como lámpara de cabecera, muy cerca de sus cabezales, en sus mesas de trabajo o en sus despachos- porque pueden estar expuestas, según la distancia y potencia de esas lámparas, a unos campos eléctricos de 2 a 100 V/m e incluso más.

-Las personas que van equipadas con dispositivos de asistencia médica, activos o inactivos (marcapasos, dispositivos de administración de medicamentos, prótesis, clips venosos, aparatos auditivos …) porque pueden estar expuestas de forma instantánea, en el momento de la puesta en marcha de las lámparas de bajo consumo (230 voltios – 50 hertzios), a picos de campos eléctricos de 100 a 300 V/m e incluso más, y más tarde, en función de la distancia y de la potencia implicadas, a campos eléctricos de 2 a100 V/m. Resulta que los efectos de compatibilidad electromagnética (CEM) son temibles y que son posibles disfunciones e incidentes en los implantes médicos electrónicos, con consecuencias sanitarias importantes para las personas expuestas”.

“Las bombillas CFL –nos diríaPablo Mata-nunca deberían estar a menos de 40 cm de nuestro cuerpo si vamos a pasar cada día 8 o más horas junto a ellas. En cualquier caso es importante mantener siempre una distancia mínima de unos 30 cm. A mayor distancia menor intensidad de la perturbación y mayor garantía de salud para nosotros”. En suma, la distancia es muy importante pero no sólo no hay que tener bombillas cerca -sea en la mesilla de noche o en nuestra mesa de trabajo- sino que hay que tener en cuenta también que una persona de 1,70 metros de altura –por poner un ejemplo- tendrá la cabeza mientras camina -tanto en casa como en la oficina si en ambos sitios hay bombillas CFL- a menos de 50 cm de la fuente de emisión de alta frecuencia. Y es tan evidente el impacto que tienen estos campos electromagnéticos sobre los dispositivos eléctricos –no olvidemos que nuestro organismo funciona en base a impulsos eléctricos- que la propia General Electric realiza la siguiente advertencia en la parte posterior del embalaje de sus CFL: “Este producto cumple con la Parte 18 del Reglamento de la FCC pero puede causar interferencias en radios, televisores, teléfonos móviles y controles remotos. Evite colocar este producto cerca de estos dispositivos y si la interferencia se produce aún así aléjelo más del dispositivo o enchúfelo en otra toma de corriente. No instale este producto cerca de un equipo de seguridad marítima u otros dispositivos críticos para la navegación o equipo de comunicación que operen entre 0,45-30 MHz”. Es todo. De los delicados dispositivos de seguridad individuales como el corazón, el cerebro o el sistema nervioso nadie habla. Porque eso significaría admitir una realidad que pretende negarse y asumir claras responsabilidades legales.
“La promoción que se está haciendo de estas bombillas –nos diría Enrique Pérez, presidente de Arca Ibérica- es sencillamente irresponsable. Las presentan como una posible solución para el problema del calentamiento global y lo que están consiguiendo es generar o contribuir a uno mayor: el de la hipercontaminación por campos electromagnéticos. Y con todo ese problema podría ser menor en algunos casos que el causado por el mercurio de las lámparas”.

ELECTRICIDAD SUCIA

Además de las emisiones de radiación directa hay serios indicios de que los campos electromagnéticos emitidos por las CFL pueden viajar a lo largo de la instalación eléctrica exponiendo a las personas a la denominada electricidad sucia. “La electricidad sucia es un contaminante ubicuo –afirma Magda Havas, investigadora canadiense que ha estudiado profundamente la problemática de las CFL-. Fluye a lo largo de los cables y se irradia desde ellos”. Es decir, como estas altas frecuencias viajan a lo largo del tendido de nuestro hogar, oficina o escuela las personas no sólo quedan expuestas por su cercanía sino que pueden también resultar afectadas estando en otras habitaciones.

En un informe titulado Environmental and Health Concerns Associated with Compact Fluorescent Lights (Problemas medioambientales y de salud asociados con las CFL) que presentaron al Auditor General de Canadá en Junio del 2008 los doctores Magda Havas y Thomas C. Hutchinson -de la Universidad Trent (Canadá)- entre otras muchas consideraciones relacionadas con los problemas de las CFL abordaron también el problema menos conocido de la electricidad sucia. “Se ha demostrado que la electricidad sucia –afirman- afecta negativamente a la salud humana. Un estudio reciente sobre cáncer -A New Electromagnetic Exposure Metric: High Frequency Voltage Transients Associated With Increased Cancer Incidence in Teachers in a California School- efectuado en una escuela de California asoció un mayor riesgo de cáncer entre los docentes a la electricidad sucia. Los maestros que enseñaban en las aulas donde existía electricidad suciapor encima de 113 KHz tuvieron un aumento de riesgo de cáncer de 5 veces (riesgo relativo 5,1) estadísticamente significativo. Los maestros que no enseñaban en esas aulas tenían un riesgo de 1,8. Las bombillas CFL generan cerca de 300 unidades de electricidad sucia”. Por lo que concluirían: “Es evidente que una casa llena de bombillas de este tipo podría tener graves consecuencias para la salud”.
Los investigadores aportan otro ejemplo significativo: en una escuela del estado de Wisconsin (EEUU) cuyos habitantes sufrían el Síndrome del edificio enfermo una vez la calidad de la potencia eléctrica se mejoró con filtros de línea conectados a las salidas de corriente la salud de estudiantes y profesores mejoró notablemente. Eliminada la electricidad sucia sólo 3 de los 37 alumnos que sufrían de asma y utilizaban inhaladores a diario volvieron a requerirlos… y sólo para asma inducida por el ejercicio. “Si algunas CFL –señalan los investigadores- producen electricidad suciay ésta está asociada con la enfermedad es evidente que estas bombillas deben ser rediseñadas”.

EMISIONES ULTRAVIOLETAS Y OTROS PROBLEMAS

El vapor de mercurio existente en las CFL, al ser excitado eléctricamente, emite radiación ultravioleta que al interactuar con las sustancias químicas del interior de la bombilla genera luz. Según Philippe Laroche -responsable de Relaciones con los Medios del Ministerio de Sanidad canadiense- las CFL, a diferencia de las lámparas de tubos fluorescentes, no tienen difusores para filtrar la radiación ultravioleta. “Por tanto –afirmaría- puede haber problemas de sensibilidad cutánea, especialmente en personas con determinadas enfermedades de la piel”.

Según la BBC la propia Health Protection Agency (HPA) británica ha advertido del riesgo de estar a menos de 30 cm de estas bombillas durante mucho tiempo. Y aunque luego han aparecido “expertos” que han intentado quitar hierro al asunto diciendo que no existen pruebas de que supongan una amenaza de cáncer la citada agencia ha manifestado que pedirá que se investiguen los bulbos de las CFL –de distintas formas y tamaños- tras recibir la protesta de varios grupos que representan a personas que sufren problemas de sensibilidad a la luz.

También la British Association of Dermatologists se ha pronunciado contra estas bombillas ante las quejas de reacciones adversas presentadas por sus pacientes y ha solicitado al Gobierno que una vez se legisle el cambio obligatorio de bombillas se permita a las personas con problemas de piel seguir utilizando las clásicas.
“Estamos preocupados –aseguró el profesor Harry Moseley- por los riesgos para los pacientes sensibles a la luz que tienen severos trastornos de piel. El pequeño nivel de rayos ultravioletas emitidos por algunas bombillas de bajo consumo de energía podría ser perjudicial para estos pacientes. Recomiendo el uso de las luces con un escudo protector para absorber los rayos ultravioletas”.

Y no son los únicos que advierten de este peligro. Otras organizaciones como -Migraine Action Association o Epilepsy Action- están solicitando en Gran Bretaña una reevaluación de las medidas. Y el Department for Environment, Food and Rural Affairs (DEFRA) -encargado como antes dijimos de la protección ambiental en el Reino Unido- no deja de recoger informes de problemas que parecen tener su origen en las nuevas bombillas CFL.

La BBC contó hace poco tiempo el caso de Adrian Nielsen, un varón de 63 años que poco después de instalar bombillas CFL en su casa comenzó a tener problemas en los ojos. Neisen se había operado en el 2000 con láser para solucionar sus problemas de visión y nunca más había vuelto a tener problemas hasta que decidió cambiar las bombillas de su domicilio. Los ojos enrojecieron, su parpadeo era constante y las molestias –los sentía como si estuvieran llenos de arena- se volvieron insoportables. Primero le diagnosticaron algún tipo raro de conjuntivitis y después ojos secos pero ningún medico consiguió curarle. La irritación se prolongó hasta que comenzaron sus vacaciones y se fue a Creta. Allí sus ojos sanaron… pero al volver a casa el problema reapareció. No fue sin embargo consciente de la causa de lo que le pasaba hasta que leyó en un periódico la historia de una mujer que había solucionado sus mismos problemas ¡cambiando de nuevo en casa las bombillas CFL por las antiguas incandescentes! Así que hizo lo mismo y sus problemas terminaron.. “Yo no había pensado que podía ser la luz –declaró Neisen-. Desde entonces me fijo de los lugares en donde las tienen. En el bar las tienen y si estoy en él una hora comienzan los problemas en mis ojos. He ido a las empresas donde tienen esta nueva iluminación y mientras esperaba sentado todo comenzaba de nuevo y de repente. Creo que el problema tiene que ver con el pulso que sale de la luz fluorescente”.

Y también pueden provocar migrañas. La Migraine Action Association afirma que es a causa del parpadeo aunque éste sea imperceptible para la vista. Las bombillas incandescentes, en cambio, funcionan a una frecuencia de red de 50 Hertz y no generan centelleos o parpadeos. La luz se mantiene constante, continua y natural. El filamento es demasiado pesado como para reaccionar a la frecuencia de la red. Tarda un rato en apagarse y, por consiguiente, se evita el parpadeo. Por el contrario, en los tubos fluorescentes el material del interior del tubo no es nada pesado y reacciona constantemente a la frecuencia apagándose y encendiéndose; parpadea y centellea como en una discoteca. Y eso puede producir reacciones neurológicas. De hecho los expertos avisan que personas con tendencia a la epilepsia pueden tener síntomas parecidos a los de un ataque. Y los fabricantes lo saben porque precisamente para intentar evitar que eso se produjera colocaron en las CFL conmutadores electrónicos que al mismo tiempo que aumentan la frecuencia debieran acabar con los centelleos. Sin embargo lo que parece haberse conseguido es impedir su detección visual, no el hecho de que se produzcan. El biólogo de construcción e ingeniero Norbert Honisch afirma que sigue produciéndose el parpadeo. Simplemente no se ve porque son procesos tan rápidos que no se pueden visualizar pero el parpadeo sigue existiendo e irritando biológicamente. Y los síntomas descritos para otros tubos fluorescentes pueden acabar siendo comunes para las CFL: presión en la cabeza, mareos, malestar en general, debilidad, temblores, nerviosismo, miedo, sensación de frío, daños neurológicos, hipoglucemia…
Y para colmo de males la calidad de la luz de las CFL es mala. Muy mala. El espectro de luz, es decir, el reparto de los diferentes pigmentos es muy deficiente en los minitubos fluorescentes. La luz es más deficiente que en las iluminaciones tradicionales. Obviamente la mejor luz es la diurna. Siendo luego la bombilla halógena la más cercana a la naturaleza y equilibrada en relación al reparto del espectro de la luz. Es más, tienden un poco a la rojez -como en la luz del amanecer o del atardecer- lo que les otorga un cierto calor y sensación agradable. Las CFL y sus hermanos mayores, los fluorescentes, salen en cambio muy mal parados en la comparación. Su espectro de luz es poco homogéneo y poco natural, distorsiona ciertos colores y disminuye los otros. Su luz no es ni armónica ni saludable.

David Adams, portavoz del Royal National College for the Blind de Hereford (Reino Unido), denunció en la BBC que las CFL van a hacer la vida más difícil a las personas con problemas en la vista como consecuencia de la luz difusa que generan frente al alto grado de contraste de las bombillas tradicionales. Lo que corroboraría el ya citado Larry Benjamin -del Royal College of Ophthalmologists- quien declaró -como adelantamos al principio de este reportaje- que “las bombillas incandescentes son una brillante fuente de iluminación general y es preocupante saber que si desaparecen nuestros pacientes no podrán tener el mismo nivel de iluminación en sus hogares. Porque hay evidencias de que una baja iluminación puede dar lugar a un mayor número de caídas en personas con baja visión”.

LAS LED

Y encima no está tan claro que exista un ahorro real. La energía consumida para fabricar una CFL – debido a sus componentes- es mucho mayor que la que se necesita para una bombilla incandescente. Además las CFL emiten menos calor por lo que aunque en un hogar el impacto sea mínimo a gran escala podría suponer tener que aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al obligar a los sistemas de calefacción de petróleo o gas a funcionar con más frecuencia. Y el efecto en el caso de la refrigeración será a la inversa durante los períodos de calor. En el 2007 un investigador en recursos naturales de Canadá calculó el impacto de sustituir cinco bombillas incandescentes de 77 vatios utilizadas tres horas al día por otras CFL de 19 W y el resultado fue que las primeras redujeron la necesidad de aire acondicionado en 55 kilovatios hora (kWh) mientras las segundas aumentaron la necesidad de calefacción en 184 kW h. Sólo generaron un ahorro anual de ¡12 dólares! El estudio fue publicado por la Canada Mortgage and Housing Corporation (CMHC). Luego, ¿alguien cree aún en serio que se justifica exponer a todos los españoles a los riesgos para la salud aquí apuntados cuando el ahorro real de instalar las bombillas CFL sería de dos dólares y veinte centavos al año por bombilla?

Aunque lo más sangrante es que de haber querido hacer una auténtica apuesta por una energía limpia a la par que saludable se debió haber escogido las lámparas LED -acrónimo del inglés Light-Emitting Diode (Diodo emisor de luz)-. Consumen un 92% menos que las bombillas incandescentes de uso doméstico común y un 30% menos que la mayoría de los sistemas de iluminación fluorescentes. Y además pueden durar hasta 20 años. “En pocos años –nos aseguraría Pablo Mata- la tecnología LED multiplicará sus prestaciones dejando en segundo plano cualquier otra tecnología luminosa debido a su alto rendimiento, larga vida útil (hasta 100.000 horas) y carencia de sustancias tóxicas. Las bombillas LED no emiten además luz infrarroja ni ultravioleta, no parpadean y tienen un consumo estable durante el encendido o apagado siendo por ello las de menor consumo del mercado”.

¿Sorprendido? Ciertamente hoy por hoy se trata de bombillas más caras -el precio de una LED ronda los 10 euros frente a los 3 de la CFL- pero es de suponer que con una adecuada inversión y un alto consumo los precios podrían reducirse considerablemente. Además el coste del kilovatio/h de una LED sale en torno a 16,80 euros mientras la CFL es de 126. La organización Next Up -que apoya las iniciativas del grupo Bioinitiative- ha calculado que sustituir en Francia todas las bombillas actuales por lámparas CFL supondría dividir su factura energética por 4 pero hacerlo por lámparas LED la dividirla por 24. Son pues, sin lugar a dudas, la alternativa real y limpia.

“Las lámparas fluorescentes compactas de energía eficiente comercialmente disponibles –asegura la doctora Havas- generan radiación de radiofrecuencia, radiación ultravioleta y electricidad sucia, contienen mercurio -conocido neurotóxico- y están provocando que algunas personas enfermen, incluidos quienes sufren de migrañas, epilepsia, problemas de piel y sensibilidad a los aparatos eléctricos. En lugar de promover las bombillas fluorescentes compactas los gobiernos de todo el mundo deben insistir en que se fabriquen bombillas que sean electromagnéticamente limpias y no contengan productos químicos tóxicos. Algunas están disponibles (LED) pero aún no son asequibles. Con un número creciente de personas manifestando electrohipersensibilidad tenemos un grave, emergente y recientemente identificado riesgo para la salud que puede empeorar hasta que nuevas regulaciones restringiendo la exposición a contaminantes electromagnéticos sean aplicadas”.

En suma, por lo que a nosotros se refiere, señor ministro, quédese usted con su envenenado “regalo”.

Antonio F. Muro

Qué hacer si se rompe una bombilla de bajo consumo CFL

Éstas son las normas de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en caso de rotura de una bombilla de bajo consumo o CFL:

Antes de la limpieza: airear la habitación:

-Las personas y animales domésticos deben abandonar de inmediato la habitación sin que nadie camine al salir por la zona de la rotura.

-Abra una ventana y abandone la sala durante 15 minutos o más.

-Apague el sistema central de calefacción-aire acondicionado en caso de que lo haya.

Medidas para reforzar la limpieza de superficies duras:

-Recoja cuidadosamente los trozos de vidrio y polvo usando un papel rígido o cartón y colóquelos en un frasco de vidrio con tapa de metal -por ejemplo, un tarro de conservas- o en una bolsa de plástico sellada.
-Utilice una cinta adhesiva para recoger los restos de los fragmentos de vidrio y polvo más pequeños.
-Limpie el área afectada con toallas de papel húmedo o toallitas húmedas desechables y luego deposítelas en un frasco de vidrio o bolsa de plástico.

-No use aspiradora o escoba para limpiar la bombilla rota sobre superficies duras.

Pasos de limpieza para alfombras o alfombras:

-Recoja cuidadosamente los fragmentos de vidrio y colóquelos en un frasco de vidrio con tapa de metal -por ejemplo, un tarro de conservas- o en una bolsa de plástico sellada.

-Utilice cinta adhesiva para recoger los restos de los fragmentos de vidrio y polvo más pequeños.

-Si es necesario pasar la aspiradora una vez los materiales visibles han sido retirados pásela por el área donde la bombilla se rompió.

-Retire la bolsa de la aspiradora -vacíe y limpie el filtro además- y ponga ésta o los desechos en una bolsa de plástico sellada.

Pasos a seguir para la limpieza de ropa, ropa de cama y otros materiales blandos:

-Si la ropa u otros materiales de la cama entran en contacto directo con el vidrio roto o el polvo de mercurio contenido en el interior de la bombilla debe tirarla. No lave la ropa porque los fragmentos de mercurio en la ropa pueden contaminar la máquina y / o contaminar las aguas residuales.

-Sí puede lavar la ropa y aquellos otros materiales que hayan estado expuestos al vapor de mercurio; por ejemplo, la que llevaba cuando limpió la CFL rota. Pero siempre que las prendas de vestir no hayan entrado en contacto directo con los materiales de la bombilla rota.

-Si los zapatos entran en contacto directo con los vidrios rotos o con el polvo de mercurio contenido en la bombilla límpielos con toallas de papel húmedo o toallitas húmedas desechables. Luego coloque las toallas o paños en un frasco de vidrio o bolsa de plástico para su eliminación.

Eliminación de los materiales de limpieza:

-Coloque de inmediato todos los materiales de limpieza al aire libre en un contenedor de basura o área protegida.
-Lávese bien las manos tras deshacerse de los frascos o bolsas de plástico que contengan los materiales de limpieza.

-Verifique con su gobierno estatal o local los requisitos para la eliminación de los residuos en su área específica. Algunos estados no permiten echar estos residuos en la basura sino que exigen que los bulbos que contienen el mercurio –los rotos y los no rotos- sean llevados a un centro de reciclaje local.

Limpieza futura de alfombras o moqueta: airee la habitación durante y después de pasar el aspirador.
-Las siguientes veces que pase el aspirador cierre el sistema central de calefacción-aire condicionado y abra una ventana antes.

-Mantenga cerrado el sistema central de calefacción-aire acondicionado y la ventana abierta al menos 15 minutos después de pasar la aspiradora

Los peligros de la bombilla de ahorro
Provocan migrañas, vértigos, eccemas. Si se rompe una de estas lámparas, el polvo es altamente tóxico. Un informe del Ministerio de Medio Ambiente británico genera alarma
PACO REGO
ASÍ NOS AFECTARÍA. 1) La luz de la bombilla llega a los receptores lumínicos del cerebro. 2) Si es mucha la intensidad, las neuronas envían impulsos a varias zonas. 3) La presión sanguínea aumenta e irradia dolor a la parte lateral y frontal de la cabeza.

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ASÍ NOS AFECTARÍA. 1) La luz de la bombilla llega a los receptores lumínicos del cerebro. 2) Si es mucha la intensidad, las neuronas envían impulsos a varias zonas. 3) La presión sanguínea aumenta e irradia dolor a la parte lateral y frontal de la cabeza.

Cuidado! No es luz todo lo que reluce. Antes de cambiar una bombilla incandescente -la de toda la vida- por otra más moderna y de bajo consumo, lea este reportaje. Usted decide. Cierto que la nueva le durará hasta 10 veces más y que gastará un 80% menos de electricidad. Su bolsillo y el medioambiente se lo agradecerán. Pero en cambio su salud podría estar en precario. Ya sólo sus nombres asustan: migrañas, vértigos, eccemas… Riesgos potenciales que, según expertos, entrarían en nuestros hogares con el simple (¿y ecológico?) gesto de reemplazar las bombillas tradicionales por las ahorradoras (conocidas como Lámparas Compactas Fluorescentes, CFL en inglés), cada vez más de moda en el mercado.

Tan peligrosas serían las nuevas -contienen mercurio- que, en caso de rotura, lo más sensato sería desalojar el lugar al menos durante 15 minutos. Tampoco es recomendable recoger los restos con aspiradora ya que podría inhalarse el polvo contaminado con el tóxico. Ahí no queda la cosa. Por si fuera poco, la luz de estas bombillas (más intensa que la que emiten las lámparas de hilo convencionales) podría desencadenar migrañas y eccemas en personas con la piel fotosensible. Sin embargo, nada se advierte al consumidor en los embalajes de estas luces.

Quién iba a sospechar hasta hace una semana -cuando el propio Ministerio de Medio Ambiente de Reino Unido lanzaba la alarma a través de un polémico informe, tras un año promoviendo el uso generalizado de las CFL- que esas bombillas convertidas en iconos populares de la lucha contra el cambio climático (si ahorran electricidad, las centrales producen menos y contaminan menos), en la práctica no serían tan sanas para la gente como en realidad lo son para el ecosistema del planeta.

«Ya se ve a muchas personas que apenas pueden tolerar, no sin problemas de piel o con dolores de cabeza, la iluminación con bombillas de bajo consumo que se está utilizando masivamente en escuelas y oficinas», denunciaba estos días en Radio 4 de la BBC el portavoz de la Fundación Dermatológica Británica, John Hawk. «Este tipo de iluminación emite radiaciones electromagnéticas que, como es lógico, pueden llegar a alterar determinadas proteínas de la piel y producir así una reacción alérgica, lo que se llama fotosensibilidad», explica el doctor Julián Conejo-Mir. «No se puede descartar, por tanto, que aparezcan eccemas en la piel. Dependerá, en cualquier caso, del número de horas de exposición, de cada persona y de la distancia a la que se encuentre de la bombilla», añade el presidente de la Academia Española de Dermatología.

¿Estamos seguros en nuestras casas? Parecidos son los temores que suscitan los compuestos de las alfombras, sofás o televisores, fabricados con los llamados retardantes bromados del fuego, que se usan para reducir el riesgo de incendio. O los detergentes. O los mata cucarachas. Todos los días estamos expuestos a un sinfín de productos (según la Unión Europea hay en circulación unas 200.000 sustancias químicas legales) que nos penetran por la nariz, la boca, la piel, los ojos…

La respuesta de las compañías al controvertido e inesperado estudio británico ha sido hasta ahora el silencio. Desde la sucursal de Osram en España, firma alemana líder en la fabricación de lámparas de bajo consumo, los ecos que llegan a Crónica son de escepticismo e incredulidad. «Nos ha cogido de sorpresa. Es una exageración que no tiene base científica alguna. Estamos a la espera de lo que nos digan los jefes en Alemania. Se está estudiando», es toda la explicación que da una empleada de la multinacional.

Todas estas circunstancias arrojan más sombras que luces sobre los planes gubernamentales encaminados a sustituir las lámparas de toda la vida por las de ahorro. En toda la Unión Europea, donde se estima que hay unos 3.600 millones de bombillas antiguas (aún se siguen vendiendo 2.000 millones cada año), podrían ocasionar un apagón de los planes. De hecho, se pretende que para 2010-2015 la mayoría de los países, especialmente aquéllos que más electricidad consumen, haya terminado la reconversión lumínica puesta en marcha por la Comisión de la Energía de la Unión.

España, a través del Ministerio de Medio Ambiente que pilota Cristina Narbona, ha hecho del cambio de bombillas una de sus banderas verdes y fijado 2011 como fecha de su implantación en los hogares y centros de trabajo.

A la idea se han sumado ya varias ciudades españolas como Pamplona, Badajoz o Elgoibar, donde el Ente Vasco de Energía ha repartido 500 lotes compuestos por una bombilla de bajo consumo y diferentes guías con pautas para lograr el máximo ahorro energético en las casas. Igual camino está previsto que recorra Madrid, próximamente, con la sustitución paulatina del alumbrado público (ya se hizo en esta Navidad con buena parte de las luces decorativas), y una campaña destinada a promover el uso doméstico e industrial de las nuevas bombillas.

¿Deberíamos tener miedo? Laura Hortelano, al menos, sí. «Tengo en casa lámparas de bajo consumo y padezco migrañas», dice a Crónica esta ciudadana, temerosa de las conclusiones que arroja el estudio británico. Nada extraño, sin embargo, para el neurólogo José Carlos Alvarez, del hospital Ramón y Cajal de Madrid: «Es cierto, hay personas con jaqueca que cuentan que la luz puede desencadenarles un episodio de migraña. Habrá que estar atentos». Y tanto…

 

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2008/638/1200178806.html