Una dieta sin carne tiene beneficios notorios en el cuidado del planeta y de nuestra propia salud; no obstante, en México y gran parte del mundo, los hábitos alimenticios tienden a ser cada vez más carnívoros. A continuación, Israel Arriola, miembro activo de AnimaNaturalis, nos aporta datos valiosos que corroboran qué impactos negativos ha generado la masiva ingesta cárnica y nos aporta valiosa información que nos permite ahondar sobre una dieta más saludable y ambientalmente responsable.

Sin la necesidad de enarbolar un amplio discurso sobre el vegetarianismo, compartiré una serie de datos que el lector sopesará.

En México, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública, desde 1980 los índices de sobrepeso y obesidad se han triplicado, especialmente entre los adultos, lo que se refleja en las cifras actuales que señalan a 39.5% de la población con sobrepeso y 31.7% con obesidad, equivalente a 7 de cada 10 mexicanos entre 30 y 60 años. [1]

De acuerdo a los resultados obtenidos por el Instituto Nacional de Salud Público Nacional (INSP), los mexicanos han disminuido el consumo de frutas y verduras en un 30% durante los últimos 20 años. [2]

manzanas-2Este mismo estudio revela que sólo 10% de los mexicanos consume 5 porciones diarias de fruta, que son el mínimo recomendado por las campañas del gobierno; en contraste, de 1990 a 2012 el consumo de carne per cápita anual pasó de 30 a 70 kilos; el de leche de 70 a 117 kilos; y el de huevo de 12 a 21 kilos.

Estas cifras dan mucho que pensar. De acuerdo con la organización American Heart Association (Asociación Norteamericana del Corazón), “los mayores cánceres de nuestro tiempo son causados por la dieta, principalmente por la grasa saturada y el colesterol”, las cuales contienen prácticamente todos los productos de origen animal. Es bien sabido por toda la comunidad médica que las grasas saturadas son fundamentales en el desarrollo de sobrepeso y obesidad, así como de algunas de las más terribles enfermedades de nuestro tiempo: arteriosclerosis, exceso de azúcar en la sangres, entre muchos otros.

Las Guías Dietéticas Unificadas, desarrolladas por la Sociedad Americana del Cáncer, la Asociación Norteamericana del Corazón, los Institutos Nacionales de la Salud y la Academia Americana de Pediatría sugieren una dieta basada en una gran variedad de alimentos vegetales, incluyendo alimentos derivados de los cereales, verduras y frutas para mantener un buena nutrición y reducir el riesgo de las enfermedades crónicas graves. [3]

Beneficios de una dieta sin carne

Llevar una vida sana no solo beneficia a nuestro cuerpo. Una alimentación basada en vegetales trae consigo increíbles beneficios:

–          –  Produce un ahorro de 80-94% en emisiones de Gases de Efecto Invernadero, causantes del calentamiento global.[4]

–          Conserva más del 70% del agua limpia.[5]

–          Usa 4.5 menos tierra para cultivar alimentos.[6]

–          Evita el 70% de la deforestación.[7]

–          Libera más de 760 millones de toneladas de grano cada año.[8]

–          Mantiene el aire más limpio.

hatos-ganaderos–          Evita la muerte y sufrimiento de entre 40 y 100 animales cada año, por persona.

–          Es entre 6 y 10 veces más económica, además de que las personas que basan su dieta en vegetales visitan al hospital un 22% menos y por estancias más cortas que quienes comen carne.[9]

Las frutas y las semillas provienen de los árboles. Éstos además de proveernos de  excelentes alimentos, brindan importantes servicios ambientales: captación de agua pluvial, regulación de la temperatura, absorción de CO2 y producción de oxígeno, mitigación del ruido, preservación de la biodiversidad, evitan la erosión, etc.

Solidaridad: una inclinación global hacia una alimentación basada en vegetales, fácilmente podría erradicar la hambruna y la desnutrición en el mundo.

Ya de colofón, para quienes desean cambiar sus hábitos, sugiero la siguiente dieta:

DESAYUNO

–              Frutas y jugos al gusto.

–              Un puñado de nueces, almendras, cacahuate natural o alguna otra semilla.

–              Un puñado de frutos secos como pasas, ciruela pasa, dátiles, arándanos, etc. Es una opción por si te apetece otra cosa.

COMIDA

–              Ensalada de espinacas, lechuga, jitomate y zanahoria rallada, con aceite de oliva o aderezo de cacahuate. Plato abundante.

–              Sopa de verduras o crema de pimientos. Un tazón.

–              Arroz integral con verduras. Un plato normal.

–              Lentejas. Un tazón o en croquetas.

CENA

–              Pan de centeno con aguacate o paté de berenjena o tofu.

–              Verduras al vapor o crudas.

–              Si cenas dulce, leche de soya/arroz/almendra o atole de avena, con galletas integrales o barritas de amaranto natural (no de marcas industriales).

Entre comidas es recomendable frutos secos, semillas, verduras crudas o al vapor, frutas o amaranto natural.

 

Autor: Israel Arriola

arriolaOriundo de Texcoco. Eterno deportista. Vegano y férreo defensor de los derechos animales, inspirado por un poderoso sentido de justicia. Coordinador de campañas y vocero para AnimaNaturalis Internacional. Secretario técnico de Sin Violencia México. Licenciado en entrenamiento deportivo en la ENED. Le apasiona el diálogo constructivo, el baloncesto, el frontenis, la lectura, rodar bici, el naturismo, el tango y viajar. Lleva un estilo de vida sencillo, ecológico y sano. Considera que por medio de la defensa animal puede aportar paz, solidaridad, respeto, salud y armonía en el planeta

 


[1] Instituto Nacional de Salud Pública y la Secretaría de Salud Pública. (2006). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006. INSP: México DF, p. 77.

[3] Deckelbaum RJ, Fisher EA, Winston M, Kumanyika, Lauer RM, Pi-Sunyer FX, St. Jeor, S, Schaefer EJ, Weinstein IB. Summary of a scientific conference on preventive nutrition: Pediatrics to geriatrics. Circulation 1999;100:450-456

[4] Foodwatch, Agosto 2008, “Organic: A Climate Savior”

[5] Chapagain A.K., Hoekstra A.Y. 2004. “Huellas del agua en las naciones”. Volume 1 Main Report Value of Water Research Series No. 16 UNESCO IHE

[6] Steinfeld, H. “La larga sombra del ganado”.  FAO 2006

[7] Ibid.

[8] Ibid.