por Dr. Jorge Carvajal P

1- La salud es un proceso cultural, relacional, participativo, no sólo relacionado con la herencia y el medio ambiente, sino con nuestro estilo de vida, actitudes y creencias.

2- Sin la participación consciente y activa que permita a cada quien responsabilizarse de su propia salud sólo podremos quedar en el nivel de supervivir combatiendo la muerte y la enfermedad pero no podremos desarrollar el proceso de promover salud.

3- La enfermedad no es incompatible con la salud. Esta no es un estado de perfección en ningún campo sino un proceso dinámico y relativo que revela un grado de integridad traducido en la capacidad de relacionarse armónicamente con sigo mismo y con el mundo.

4- No existen sistemas médicos mejores o peores. Dadas las circunstancias adecuadas todos son necesarios y pueden ser complementarios.

5- Toda práctica de salud atañe la promoción de diferentes estados de conciencia en el campo de la energía concebida en sus niveles físico, emocional, mental y espiritual.

6- La vigencia de nuestros sistemas médicos no es sólo científica; para que cumpla su función debe ser también económica y social. Un elevado nivel tecnológico no implica siempre una mejoría en nuestros niveles de salud.

7- Alrededor de un 70% de las enfermedades crónicas en el mundo de hoy tienen una estrecha relación con estilos de vida inadecuados, generalmente debidos a la ignorancia de nuestras necesidades y potencialidades como seres humanos. La ignorancia de lo que somos, expresadas como creencia y prácticas nocivas para la salud están en la raíz de muchos problemas de salud. Por lo tanto, una transformación de nuestra visión del mundo, es decir de la manera como el hombre se mira a sí mismo en el universo, puede ser un poderoso agente promotor de la salud.

8- Además de causas las enfermedades tienen propósitos; más que catástrofes pueden ser vislumbradas como oportunidades para aprender, para crecer, para ser.

9- La vida no pertenece al hombre, no se restringe como creíamos a la vida orgánica, es una gran cadena de singularidades interdependientes. Es tan absurdo hoy tratar un órgano al margen de la integridad de todo el organismo humano, como pretender tratar al individuo del margen de sus sistemas de creencias y su contexto sociocultural.

10- La salud es un asunto demasiado importante para dejarla sólo en manos de los expertos. Es un bien social que nos atañe a todos y del que todos responsables. Lo más importante del universo es nuestra participación en él.

11- Mente y cuerpo no son dos instancias separadas, están en cada célula, se interrelacionan sincrónicamente para determinar en cada instante lo que somos. Ni medicina de la mente, ni medicina del cuerpo, ni siquiera medicina mente-cuerpo, humanizar la medicina es rescatar en nosotros la indisoluble integridad de todas las facetas de la conciencia para promover la integridad. En esta dimensión salud es sinónimo de integridad y la enfermedad revela aquellos sectores de nuestra economía en los que no se ha alcanzado o se ha perdido integridad.

12- Sanar es diferente de curar. Se puede curar el cuerpo, pero sanar siempre se refiere a la vida como totalidad. Se puede sanar la vida aunque no desaparezcan los síntomas. Sanar se refiere a despertar la responsabilidad sobre la propia vida.

13- La medicina de la conciencia, una medicina de la integridad no local e indivisible, supone una conciencia plena de la mutua responsabilidad. En la gran cadena de la vida en algún nivel todas las cosas se conectan e interactúan con todas las otras. Supone un salto de la ética regida por la ley del talión- ojo por ojo y diente por diente- y la ética pasiva del no hacer a otro lo que no quieres para ti- a la ética kantiana para una nueva humanidad en armonía con la gran cadena de la creación: Actúa como si tu acción pudiera convertirse en ley de la naturaleza.

14- La salud es un proceso social, pero un agente de salud no es aquel que resuelve los problemas globales de la sociedad. Es quien conoce que esos problemas como la guerra y la injusticia nacen en el corazón del hombre. Es quien sabe que actitudes como la honestidad, la paz, y la comprensión amorosa son también herramientas terapéuticas. Los trabajadores de la salud son agentes de transformación no tanto por sus aptitudes como por sus actitudes que dignifican la condición humana.

15- El agente de salud es un educador, un servidor, un maestro. Su mejor medicamento es su buena voluntad, su verdadera posición en el sistema de salud va a estar determinado por su capacidad de servir. Los servicios de salud son eso, servicios. Los servicios de atención en salud son de atención, referida a la capacidad de atender o cuidar, formas excelsas de servir. Aunque las aptitudes son importantes nadie ha inventado una ciencia del servir. En el servicio todas nuestras relaciones son sanadoras.

16- Las nuevas escuelas de salud integrarán y pondrán al alcance de TODA la humanidad lo mejor de todos los sistemas médicos, no sólo en el plano de las tecnologías pero sobre todo en el de esas sabidurías ancestrales que proponen un arte de vivir hacia el desarrollo armónico de la humanidad en equilibrio con la naturaleza de la que no sólo hace parte sino que es también responsable.

17- Promover la salud implica favorecer el desarrollo equilibrado de lo mejor del potencial humano para que este pueda revelarse en el servicio a la humanidad y la conciencia de la tierra. Es permitir al músico su música y al científico su ciencia. Es reconocer tanto valor en la actitud del místico como la del político y saber que cada quien es una nota esencial al concierto de la humanidad. Un agente de salud no cambia a nadie pero aporta los elementos para que enriqueciendo su actitud la gente de lo mejor de si
18- Los modelos de salud actuales se cimentan en la dependencia, e implícitamente conspiran contra la participación. Los nuevos modelos no podrán ser paternalistas, no dependerán solamente del estado, y devolverán a la persona humana la parte que le corresponde en la gestión de su salud.

19- La quiebra económica de los sistemas de salud no compromete solamente la economía. Representa también una quiebra de nuestra visión del mundo, del hombre y su interacción con el planeta. Acceder a una cultura que restaure la visión del hombre, reencuadre el papel del sujeto en el mundo de las objetividades, libere de los fundamentalismos impositivos y permita que los servicios de salud no sean otras mercancías de la sociedad de consumo, es uno de los sueños de una nueva ecología humana propuesta desde una cultura de la consciencia.

20- La apertura de la medicina a los grandes grupos humanos, una medicina del sentir en la autogestión, la de los círculos terapéuticos y los grupos de autoayuda, la de la conciencia colectiva, nos permitirá fortalecer el soporte relacional como uno de los pilares de la salud en la nueva cultura, que será también una nueva cultura de relaciones humanas basadas en la comprensión amorosa.

http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/esp_ciencia_bioenergetica…