¿Por qué la agresiva guerra hacia todo relacionado con salud natural?


Una bien balanceada dieta es esencial para una buena salud. Una nutrición saludable requiere una dieta apropiada de macronutrientes, tales como carbohidratos, grasas y proteínas y también de todos los nutrientes esenciales que incluyen vitaminas y minerales.

Sin nutrientes naturales como las vitaminas, el cuerpo humano no sería capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación.

Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No desempeñan funciones plásticas ni aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación. Normalmente se utilizan en el interior de las células como precursoras de los coenzimas, a partir de los cuales se elaboran los miles de enzimas que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.

Sin minerales es poco lo que se puede aprovechar de las vitaminas. Los minerales ayudan a liberar las vitaminas para que cumplan cabalmente sus funciones. Las vitaminas también necesitan minerales. Y ambos requieren de las enzimas, que son proteínas catalizadoras.

Ni las vitaminas ni los minerales por si sólos podrían actuar en el proceso de restauración de las funciones básicas, y este proceso es realizado por los procesos enzimáticos de la nutrición. También las vitaminas son utilizadas en el interior de las células como precursoras de los coenzimas, integrando procesos enzimáticos, actuando como coenzimas o formando parte de la molécula de coenzimas. A partir de estos procesos se producen las reacciones químicas de las que viven las células.

Para asegurar una buena salud y suficientes micronutrientes, muchas personas necesitan amplíar su dieta con suplementos de vitaminas y minerales.

Suplementos dietarios, una creciente demanda de los consumidores

Desde las últimas dos décadas, los consumidores y los profesionales de la salud moderna consideran que las vitaminas y los minerales son factores claves en el mantenimiento de la salud. Esto se ha visto reflejado en las altas y crecientes cifras en el mercado de estos productos. Una encuesta de Gallup, en 1996, concluyó que el 40% de los estadounidenses utilizaban suplementos de vitaminas y minerales, es decir 76 millones de personas en ese país, y prácticamente todos los días. Hoy, se estima que ese porcentaje ha saltado sobre el 50% en el 2000.

A fines del mismo año, la Packaged Facts Inc., una consultora en investigación de mercado con sede en la ciudad de New York, calculaba que los consumidores norteamericanos habían gastado una cifra cercana a $6.5 billones de dólares en suplementos dietarios. Gran parte de estos consumidores buscan los métodos de la “salud alternativa” y muchos más desean tener más personal responsabilidad en su propia salud.

El Congreso de los EE.UU. abrió las compuertas al desarrollo de los productos naturales

El proceso parece ser irreversible, sobre todo porque la ploblación tiene una percepción creciente del fracaso farmacéutico como estrategia de vida. El cambio de la percepción del consumidor se ha estado produciendo sostenidamente, especialmente en los últimos 15 años. Es posible que este profundo cambio en su comportamiento hacia lo natural haya sido gatillado finalmente por la enmienda constitucional, conocida como “DSHEA” (Dietary Supplement Health and Education Act) aprobada por el Congreso de los EE.UU. en 1994, tras una larga y masiva campaña de las organizaciones de consumidores y productores de productos naturales y organizaciones naturo-ecologistas en ese país.

Básicamente esta enmienda constitucional reconoció la necesidad de los suplementos alimentarios como compuestos de nutrientes esenciales (vitaminas, minerales, macronutrientes, botánicos) y en cualquiera fuera su forma -polvos, extractos líquidos, cápsulas, tabletas, infusiones, etc- más allá de toda tutela farmacéutica, es decir les confirió a los productos naturales la calidad de alimentos o compuestos de nutrientes esenciales para mantener los estados saludables de las personas.

Factores antagonistas de los nutrientes esenciales.

Otra importante causa que aumenta la necesidad de suplementos
Diversos factores antagonistas e inhibidores atentan permanentemente contra la adquisición y absorción de los nutrientes mediante nuestra dieta, especialmente de vitaminas y minerales, todo lo cual fundamenta la necesidad creciente de complementar nuestra dieta con suplementos dietarios.

En una Propuesta de Salud Natural para Chile, la Coalición por el Derecho a la Salud Natural, un grupo activo de consumidores y productores de alimentos y suplementos naturales de Chle, identificaron 6 factores críticos anti-salud, generadores de carencia ya sea por inadecuada absorción de una necesaria masa diaria de nutrientes esenciales, o por ciertos inhibidores que actúan a nivel metabólico, especialmente de vitaminas y minerales. Estos factores corresponden a los malos hábitos alimentarios de la población (estilo de vida), los contaminantes ambientales, los aditivos químicos presentes en los alimentos procesados, los biocidas utilizados en la agriculura prevaleciente, los pseudos-alimentos transgénicos y los efectos de fármacos iatrogénicos.
Un importante grupo depredadores de nutrientes son parte lo que se ha llamado la polución interna. Las substancias químicas que ingerimos a diario, son parte constitutivas de nuestro “estilo de vida”.

¿Cuales son esos agresores? Tan sólo un nutriente, la Vitamina C es atacada fuertemente por varios antagonistas e inhibidores y afectan a todos consumidores, como: el alcohol, los anti-bióticos, los anti-conceptivos, la aspirina, la cortisona, los estrógenos, los barbitúricos, los insecticidas, los productos derivados del petróleo, etc. Es signifivativo que la empresa Bayer, conocido consorcio químico internacional, hasta hace poco haya tenido que incorporar Vitamina C a su muy famosa Aspirina, posiblemente a objeto de compensar el efecto depredador en el cuerpo humano de sus ácidos en ese imprescindible nutriente. Otra similar situación acontece con el importante grupo complejo de vitamisnas Bs; sus más encarnizados agresores lo constituyen: el alcohol, los anti-bióticos, los anti-conceptivos, la aspirina, el exceso de azúcar, los fungicidas, la cortisona, los estrógenos, varios tipos de fármacos (sulfas, avidin, ditatin), el café, etc.

En cantidades suficientes: la protectora acción de las vitaminas naturales

El Professor Dr. Fidanza, en su libro Le Vitamine, 1997, ha mostrado con suficiente fuerza científica que las causas más agresivas de la polución interna podemos encontrarla en el incremento del uso de moléculas sintéticas utilizadas en las terapias de la medicina prevaleciente, la introducción de tóxicas substancias provenientes del ambiente y el incremento de aditivos, colorantes y preservantes en los alimentos.

El Professor Dr. Fidanza, también confirma el creciente reconocimiento mundial del rol extremadamente importante de las vitaminas para proteger las diferentes células y sistemas biológicos del daño de los químicos, elementos físicos contaminantes y agentes bacterianos y virales.

La solución contra la depredación de los químicos, para el Dr. Fidanza estriba en un buen suplemento nutricional que contenga vitaminas en suficientes cantidades diarias. El investigador coincide con gran parte de científicos ligados a la nutrición natural en que la suplementación hoy día debe ser muy alta si se desea eficacia. Normalmente como acción protectora, el científico recomienda las siguientes cuotas diarias: Vitamina A ( 1.000 mcg), Becacaroteno (25 mg), Vitamina D (20 mcg) Vitamina E (500 mg), Vitamina B1 (50 mg), Vitamina B2 (200 mg), Vitamina B3 (1.000 mg), Vitamina B6 (200 mg), Folate (1.000 mcg), Vitamina B12 (3.000 mcg), Biotina (2.500 mcg), Acido Pantoténico o V B5 (1.000 mg) y Vitamina C (1.500 mg).

Junto a este investigador, muchos médicos en el mundo occidental han rechazado los niveles diarios promedios recomendados por los organismos farmacéuticos. El Dr. Michael Janson, radicado en Boston, ha impungado fuertemente los niveles medios de nutrientes entregados por los organismos oficiales tanto de los EE.UU (FDA). como todos aquellos que han sido influídos por el Codex Alimentarius, es decir los institutos de investigación controlados por la industria farmacéutica, esto es la FAO (Organización de la Agricultura y Alimentos) y la WHO (Organización Mundial de la Salud). En contraste, los consumidores constatan a diario en los medios de prensa, como de dintintas formas, los consorcios farmacéuticos permanentemente se encuentran difundiendo dudas respecto a la inocuidad de las vitaminas y productos naturales. A menudo, esta presión es realizada indirectamente, a través de investigadores ligados a estamentos académicos o simplemente a través de los institutos de salud pública de los diferentes países.
Este médico, que promueve una mayor responsabilidad de los consumidores en su propia salud, incorpora el término de HDA o CDS (Healthy Dietary Allowance: Cuota Dietaria Saludable), que refleja el mínimo de ingesta diaria requerida que suma todos los nutrientes, provenientes tanto directamente de los alimentos como de nuestros suplementos dietarios. Los HDA son indicadores muy útiles en distintos propósitos; funcionan bien tanto para la medicina preventiva como protectiva contra los daños de los radicales libres como para el mejoramiento y mantenimiento de la salud de los consumidores. Con unas muy pocas excepciones, todos los valores mínimos HDA que recomienda el Dr. Janson muy cercanos a los dados por el Dr. Fidanza.

Vitaminas naturales Vs Vitaminas sintéticas

Esta es una importantísima distinción que los consumidores de productos naturales deben tener presente en sus decisiones de consumo. La evidencia científica acumulada demuestra que no todas las vitaminas son iguales. La distinción entre vitaminas sintéticas y naturales, obviamente no les gusta a la industria farmacéutica, y es una de las causas más críticas de su gran ofensiva en todos los países. Sin embargo, estas diferencias son reales y ha sido puestas de relieve por su incipiente competencia, la industria que apoya la salud natural.

Todavía algunos científcos -generalmente muy relacionados con la actividad farmacéutica- insisten que las vitaminas sintéticas tienen idénticas estructuras moleculares y químicas que las vitaminas naturales. La naturaleza es mucho más sabia; efectivamente en el laboratorio puede duplicarse (replicarse) el agua de mar de manera tal que sea prácticamente idéntica al agua marina, sin embargo si Ud. pone peces en esta agua sintética todos morirán.

El edulcorante llamado Aspartame, un producto sintético lanzado al mercado en la década pasada, es otro caso de réplicas de la naturaleza; más dulce que el azúcar y la miel, es una proteína “construída” en laboratorio (10% de Methanol + 90% de 2 aminoácidos: phenilalanina y ácido aspártico), que presenta serias amenazas a la salud humana. Hace algunos años se re-descubrió un endulzante natural llamado Stevia, aún más dulce que el aspartame. Sin embargo, la FDA norteamericana y la industra farmoquímica aún mantienen fuerte resistencia a reconocerla en sustitución a los edulcorantes dietéticos sintéticos.
Al igual que el agua de mar sintética, sólo un experto aromaterapista puede reconocer al Menthol químico derivado sintéticamente de entre 62 moléculas de petróleo, y diferenciarlo del aceite aromático mentolado de la Menta spp. Al nivel de efectos finos, los aromas sintéticos no producen los efectos que la Aromaterapia busca, especialmente en el sistema nervioso. El cuerpo no reacciona y a veces reacciona indeseadamente a las malas réplicas de la naturaleza.

Familias enteras de Vitaminas A, B, C o E son conocidas como “vitaminas complex”, indicando que ellas actúan conjuntamente sobre el organismo como un complejo integral de factores sinérgicos que solamente son encontrados en la naturaleza y no en los laboratorios. Las vitaminas sintéticas a veces podrán aliviar o mejorar una cierta condición de salud, pero lo hacen por un momento transitorio, mientras que los efectos de las vitaminas naturales o “vitaminas complex” se mantienen en el futuro. En el estado de la ciencias de hoy se cree que “desconocidos factores” o “co-factores” que se encuentran sólo en las vitaminas naturales -no encontrados en las formas sintéticas- actúan como catalizadores que hacen las vitaminas más efectivas. Como las vitaminas sintéticas no conllevan co-factores, en orden a completar su acción deben ir a propio cuerpo a “bajar” esos co-factores; cuando se consume, puede sentirse bien por un rato, pero después se percibirá aún peor en las fases ulteriores de su estado general; lo que ha sucedido, es que se ha producido una pérdida neta de elementos esenciales que el cuerpo tenía reservado para otras funciones. La prolongada acción de los sintéticos imita la acción de las drogas farmacéuticas; ellas sobre-estimulan más que alimentan nuestro cuerpo. Muchas enfermedades y dolencias, en consecuencia, son resultado de nuestra frecuente ignorancia o transgresión dietaria.

Otras diferencias, básicamente apuntan a dos conceptos: origen o fuente del nutriente y el modelo de producción utilizado para su obtención o disponibilidad al consumo. La nueva mediciana reconoce sólo como vitaminas naturales, aquellas que tienen bio-origen vegetal; si son extraibles de éstos deben ser mediante medios igualmente naturales, así como la extracción mediante prensado en frío de los aceites naturales ricos en vitamina E, la lecitina, la levadura de cerveza rica en vitaminas del grupo B, u otros principios botánicos presentes en los vegetales. En cambio, las vitaminas sintéticas simplemente son sintetízadas en laboratorio mediante complejos químicos a partir básicamente de petroquímicos.

Opticamente, las diferencias entre estas vitaminas pueden ser observadas a través de como responden ambas a la reflexión del rayo de la luz polarizada. La luz cuando pasa a través de una vitamina natural siempre virará o rotará hacia la derecha debido a su rotación molecular. Asi la letra ” d” que generalmente acompaña el nombre científico de la vitamina natural representa el término “dextro” que significa derecha (ej. vitamina E natural=d-alfa-tocoferol). En cambio, el mismo rayo de luz cuando pasa a través de una vitamina sintética cuarterá en dos formas, una parte girará hacia la derecha y la otra hacia la izquierda. Asi que, dado que las vitaminas químicas son mitad “dextro” y mitad “levo” (izquierda), las letra ” dl” a menudo aparecen en los envases al comienzo de los nombres de los sintéticos (ej. vitamina E sintética=dl-alfa-tocoferol). Es así como realmente una Vitamina sintética es parecida al reflejo en un espejo de la verdadera Vitamina natural. Parece real, pero no funciona como algo real. La mitad trabaja aparentemente bien en el cuerpo, pero la otra mitad “no trabaja tan bien”.

Un caso emblemático que muestra claramente lo anterior está relacionado con la Vitamina E. Un grupo de investigación científica en los EE.UU cita en un estudio efectuado en el 2000, dos interesantes investigaciones científicas relacionados con la Vitamina E. Uno conducido por Robert Acuff, PhD. del Centro Investigación de Nutrición de la Univesidad de Tennessee (East) y otro por la Dra. Maret Traber, Professor Asociado al Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon. Los estudios comparan las diferencias entre la vitamina E derivada de aceites vegetales y su replicada, la Vitamina E sintética obtenida a partir de petro-químicos, producida comercialmente por una reacción química de trimethylhydroquinone (TMHQ) conisophytol. Una Vitamina E es un simple estero-isomero (d-alfa-tocoferol o RRR-alfa-tocoferol), mientras que la Vitamina E sintética (dl-alfa-tocoferol o All-rac-d-alfa-tocoferol) es una mixtura de 8 estero-isómeros, de los cuales sólo uno (el 12,5%) es el mismo que una vitamina E. Los otros 7 estero-isómeros tiene diferentes configuraciones y muestran baja actividad biológica en un rango entre un 21-90% de efectividad, la diferencia el cuerpo la rechaza de varias maneras.

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Pastillas farmaceúticas vs. plantas medicinales

Al utilizar principios activos específicos químicamente aislados, se presentan efectos colaterales perjudicando alguna parte del cuerpo, cosa que no ocurre con las plantas medicinales.

Al utilizar los productos naturales en su forma más natural posible, el efecto acumulativo de todos los principios activos es mayor en pro del proceso vital.

Los farmaceutas identifican parte de los compuestos de algunasplantas medicinales y luego los utilizan en combinación con otras sustancias como medio, para luego suministrarlos para un efecto específico. La mayoría de las veces esos compuestos purificados pueden tener un efecto colateral, quizás elimina determinado síntoma, pero puede causar daño al corazón u otra parte del cuerpo, perdiendose gran parte del poder que brindaban esas plantas medicionales.

En los laboratorios se trabaja por extracciones de solventes (éter, metanol, alcohol, etc.) para luego evaporar ese solvente y conseguir en forma pura el compuesto que se había disuelto en él. De esta manera sólo se utiliza cierta parte de la planta, sin tomar en cuenta que la eficacia de las propiedades de la planta está en su totalidad. Hay que tomar en cuenta las complejas y benéficas interacciones que existe entre los componentes de la planta, que lamentablemente se pierden a raíz de la citada fragmentación, adicionalmente, las sustancias aisladas tienden a ser tóxicas –el que dude, que lea las etiquetas de advertencia en todos los medicamentos sintéticos modernos.

Aún si se trata de porciones del producto completo, las películas de las cápsulas normalmente tienen revestimientos químicos que son ingeridos por el consumidor. Y en el caso de que las cápsulas contengan el producto completo, sin ser aislado en sus componentes, normalmente se requeriría una gran cantidad de pastillas al día para poder igualar la dosis necesaria del producto ingerido directamente, preparado de forma natural.

Para completar, muchas de las “pastillas” que se venden como productos naturales, se anuncian con toda clase de propiedades terapéuticas erróneas o inexistentes, tales como las “adelgazantes”, “para el dolor de cabeza”, para aumentar la “vitalidad sexual”, etc. Se olvida que el producto natural actúa, en realidad, sobre la totalidad del organismo, aunque circunstancialmente pueda afectar algunas funciones particulares, y, aún más importante, su eficacia está sujeta a que se tomen otras medidas complementarias de estilo de vida como el consumo de una alimentación sana.

Aunado a todo lo anteriormente expuesto, es importante acotar que las pastillas que son expendidas en establecimientos farmacéuticos llevan por detrás toda una red de campañas publicitarias y distribución que son costeadas por el consumidor, es decir, son productos altamente costosos.

El auténtico naturismo tropical trata al ser humano como una totalidad, no se le trata a través de una dieta ni a través de medicamentos; es un estilo de vida aplicado a todos los aspectos cotidianos del quehacer humano que consiste en vivir en armonía con las Leyes de la naturaleza y por ende son nuestras premisas fundamentales “antes que nada no dañar” y “los valores humanos por encima de los valores económicos”