FUENTE: http://perso.wanadoo.es/centaura/enteoBach.html

   Hace tiempo que quería empezar este capítulo, pero no sabía muy bien cómo iba a caer en los círculos más puritanos (que los hay) de las “Terapias Alternativas”. Tampoco sabía cómo ni por dónde empezar. Pero creo que lo mejor es empezar, y como decía un poema de Antonio Machado, al que Joan Manuel Serrat le puso música:
    “Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”

    Los Enteógenos (léase: Dios dentro de nuestros genes) son sustancias con la capacidad reconocida y consensuada de hacernos ver dentro de nosotros. Su objetivo más común es acceder a determinadas funciones de nuestro sistema nervioso que nos produzcan un determinado estado de ánimo pero con PLUS o EXTRA o como lo queramos llamar. Quizá hacer un viaje más intenso hacia nuestra risa y nuestra sensación de satisfacción con el LSD, o hacer un viaje sin censuras hacia nuestras zonas más oscuras y desconocidas con la Ayahuasca, aunque con este tipo de sustancias todo es intercambiable y posible.

    Las Flores de Bach curan porque en algún momento nos “colocan” en la situación que nos provoca esa alteración que terminó conduciéndonos a la enfermedad. Nos hacen mirar hacia dentro. Es ahí donde residen las cualidades curativas de los Medicamentos Vibracionales.

    Ambas sustancias buscan un objetivo común: visitar nuestro interior.

    A partir de esta premisa se pueden empezar a deducir los efectos buscados con la combinación de ambas. Pero antes de seguir quiero poner sobre aviso a los/las desaprensivos/as y gente con mucha prisa, gente muy “fuerte” que lo aguanta todo, gente muy atrevida y lanzada, gente desesperada y en pleno ataque de angustia existencial: “TRANKI TRONKI, QUE NO HAY TANTA PRISA”. No tengas prisa con las mezclas, y menos con esta que te estoy proponiendo.

Si buscamos desarrollar nuestra conciencia previamente tenemos que disciplinar nuestra mente, por la sencilla razón de que a nuestra mente le estamos exigiendo un esfuerzo extra, a igual que a todo nuestro sistema nervioso. Y ese esfuerzo extra tiene un precio que deberemos pagar antes o después, yo prefiero pagarlo antes, pero ya somos todos mayorcitos para saber lo que hacemos y asumir las buenas y malas consecuencias de nuestros actos.

De hecho la primera combinación que os voy a proponer es el Remedio de Urgencia de Bach + Lotus.

    El Remedio de Urgencia está compuesto de los siguientes elixires:

Clemátide: nos sirve para seguir con los pies en el suelo y mantener el contacto con la realidad. Estupendo para el día siguiente a la ingesta de sustancias potentes, y más si tienes que realizar alguna actividad que requiera atención. (Otras flores que vienen muy bien para el mismo objetivo son el Romero y la Consuelda Mayor). También es estupenda para “traer aqui” lo que hemos descubierto “allí”.

Cerasífera: Para el miedo a perder el control de nuestros propios actos.

Heliantemo: Para los ataques de pánico.

Impaciencia: Para los ataques de nervios, es un relajante nervioso de primera. Para personas “demasiado atrevidas”.

Estrella de Belén: Cuando consumimos sustancias que nos abren la consciencia también se abre nuestro campo electromagnético, y eso nos vuelve más vulnerables a todo tipo de “vibraciones parásitas”. Esta flor nos ayuda a ser menos permeables a “cosas extrañas”.

El Remedio de Urgencia se vende y se toma como si fuera un único elixir floral.

 


Lotus: Ya hablo de ella en el apartado de Flores de Nueva Generación.
Magnífica para tomar incluso sola. Favorece el silencio interior, con lo cual podremos “vernos y ver lo que nos rodea” con un poco menos de distorsión. Su toma prolongada durante dos o tres meses puede hacer que nos dé por hacer algún tipo de meditación, y desde luego es una ayuda excelente para meditadores perezosos o que atraviesan temporadas bajas.

Las experiencias relatadas por algunos psiconautas que han probado este compuesto lo definen como un amplificador general de los efectos de los enteógenos, el viaje se vuelve más intenso y contundente.

 


Agrimonia: Una amiga me preguntó cómo empezar a tomar Flores de Bach cuando uno no tiene dolencias que tratar pero quiere empezar con ellas después de los enteógenos. Este es un buen elixir para empezar.
La descripción de unos elaboradores:
        ” AGRIMONIA- AGRIMONY. Agrimonia eupatoria
Para el sufrimiento y la tortura interior; sobre todo si se esconde tras una apariencia de indiferencia y felicidad. Alivia la turbación o ansiedad producidas por la falta de auto-aceptación. Elimina tensiones que suelen alentar el sentido de auto-destrucción. Para las tendencias al “escapismo” y a refugiarse en adicciones. Para la honestidad con uno mismo. Ayuda a mostrar lo oculto.”

Estas dos últimas frases pueden ser muy importantes para las personas consumidoras de enteógenos. Este elixir puede ayudarnos a DESCUBRIR LO QUE ESTÁ OCULTO, incluso a nosotros mismos. Es un remedio para personas hipersensibles que no pueden o “no quieren” descubrir el origen de su descontento, de sus agobios.
También es un excelente ayudante para re-descubrir la FÉ verdadera, para re-conectarnos con lo DIVINO que hay en nosotros. (Casi ná;-))
        Y aunque parezca que no viene a cuento, también sirve para encontrar cosas que se nos han perdido en algún rincón. ¡Funciona!
Alamo Temblón: Para el miedo a lo desconocido que muchas veces no nos deja bucear, ni despegar ni disfrutar de los viajes.

Castaño Blanco: Para cuando nos entra la “paranoia”, cuando nos atascamos en pensaminetos repetitivos y desagradables que nos estropean los viajes y que además los pueden convertir en caminos tortuosos y agobiantes.

Centaura: Para no dejarnos avasallar en exceso por los efectos de los enteógenos. Para las dependencias asumidas pero no queridas, esas que son autodestructivas, esas que no nos dan alegría ninguna.

Consuelda: Excelente tratamiento preventivo para el sistema nervioso y para los días previos y posteriores al consumo de enteógenos. Previene y mejoralas pérdidas de memoria y los despistes y falta de reflejos.

Consuelda Menor: Para enganches y adicciones de todo tipo. Nos hace tomar conciencia de nuestros problemas y despierta nuestras ganas de curarnos, física y emocionalmente.

Dondiego de Día: Es el elixir florar de la Ipomea Violacea o Morning Glory. Otro despertador para la gente que abusa hasta hacerse daño a sí misma. Es un revitalizante estupendo, como si te tomaras unas vitaminas anímicas.

Pino: Para el complejo de culpa que generan diversos medios hacia los consumidores de enteógenos. Esos complejos que hacen que nos entren paranoias diversas y variadas en mitad de un viaje. Es el miedo al castigo que puede venir por hacer lo que estamos haciendo o por imaginar lo que estamos imaginando. Otros elixires que sirven para el mismo fin: Ave del ParaísoRosa Aurea nº 4.
Zarzamora: Sirve para aumentar la fertilidad (ojo), para concretar cosas que están en nuestra cabeza pero que nunca llegamos a realizar, y para recordar los sueños. Faltaría comprobar si sirve para recordar lo que hemos visto en los viajes.

 


Las flores se toman preferiblemente de una en una o en combinados de 3 ó de 6 flores. No es recomendable pasar de 6 flores en un mismo preparado (exceptuando flores áureas, de las cuales es preferible no mezclar o añadir más de tres), y menos si vais a consumir sustancias que alteren la consciencia de todos los días. El “Globazo” se sale del tiesto.

 


Las personas que consumimos enteógenos estamos clasificadas dentro de las Terapias Vibracionales como HIPERSENSIBLES, y creo que es entre otros varios motivos,  porque necesitamos o echamos de menos algún tipo de sustancia que haga las veces de traductor de la información inconsciente que estamos percibiendo.

Las FLORES AUREAS se podrían definir como alfombras voladoras para los enteógenos, pero eso sí, tienen que pillarte la cabeza y las emociones medianamente estables, porque de lo contrario no creo que te resulte fácil escaparte del tema que te está ocupando malamente la cabeza. Justo ese tema del que no te quieres acordar y que cuando consumes algún enteógeno puede llegar a agobiarte, con la alfombra voladora de las flores aureas también saldrá más rápido a pilotar el viaje.

 


            Todas estas flores que siguen tienen una utilidad común, son para después de haber consumido sustancias que alteran la conciencia, con su consiguiente ruptura de esquemas mentales y del Campo Energético. Con ellas se consigue recuperar la consciencia de todos los días y añadir un poco de lo que hemos descubierto y aprendido con los enteógenos:

ESTRELLA DE BELÉN, MILENRAMA, EPILOBIO, BROTE DE ESTRELLA DE BELÉN

También para los posibles desequilibrios psíquicos o mentales que haya podido ocasionar la ingesta de sustancias enteógenas:

CASTAÑO BLANCO, SCLERANTUS Y AMARANTO (Más claro: estas flores se utilizan para personas con brotes psicóticos. Si además se asocia alguna de ellas con el Remedio de Urgencia 5 mejor que mejor.)