La hoja de coca, 500 años satanizada

por Mar Soler Masgrau, Lima

Mayo 2009

Los tiempos cambian, pero no tanto. El actual debate internacional sobre la despenalización de la hoja de coca y los actores que lo protagonizan no distan mucho de lo que hubo 500 años atrás, cuando Castilla colonizó los territorios andinos.

Los pasados 11, 12 y 13 de marzo la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) se reunió, una vez más, para tratar la demanda que Bolivia realiza desde hace varias décadas: que se retire la coca de la lista de estupefacientes de la Convención de 1961. Con su ‘quintu’ en mano (tres hojas de coca que simbolizan la cosmovisión andina), Evo Morales explicó claramente por qué esta planta es tan importante en la región andina y lo lejos que está de ser nociva para las personas.
La coca no es una droga, es un excitante, como pueden serlo el café

o el té, y es mucho más que eso. La coca es alimento (tiene un alto nivel de vitaminas, proteínas, hierro y calcio) y es medicina (para problemas en los huesos, las vías digestivas e inflamaciones), y para las culturas andinas es, sobre todo, un modo de vida. Mascar la hoja de coca –“hacchar” o “picchar” en Perú, “acullicar” en Bolivia– ayuda a resistir las largas jornadas en el campo a varios miles de metros sobre el mar. Compartir, intercambiar, regalar y recibir hojas de coca son actos sociales que forman parte de una cultura y de una forma de relacionarse y de encontrarse con la gente en los Andes. Y el factor que más cuesta entender en Occidente: la coca es una planta sagrada. Con ella la cultura andina agradece a su madre, la Pacha (Tierra), y se comunica con sus ancestros y con sus maestros guías, los Apus (montañas sagradas). Su consumo es la comunión con lo sagrado, sacraliza las vivencias cotidianas y el entorno.

Todo esto que Evo Morales transmitió en la reunión de Viena

es, probablemente, lo que habrían expresado los incas si les hubieran dado la oportunidad de opinar y transmitir su conocimiento sobre la ‘Kkoka’ (origen de la palabra que significa arbusto en aymara). Los españoles percibieron el poder y la importancia que tenía esta planta en las poblaciones invadidas y comenzaron a desprestigiarla a mediados del siglo XVI. A medida que avanzaban en su afán de evangelización extendían la idea de que la coca era la planta del diablo. En el año 1551 el Primer Concilio Eclesiástico solicitó al rey de España la prohibición de su consumo. La JIFE ha preferido asimismo continuar con esta postura a pesar del discurso de Evo.

En la actualidad existe también una satanización de la coca, que deriva de la confusión entre los términos coca y cocaína que se introdujo en la psiquiatría de finales
del XIX. La cocaína es uno de los 14 alcaloides que contiene la hoja de coca. Fue aislada por un químico alemán en 1860. El clorhidrato de cocaína, con el que se trafica y consume en todo el mundo, es una mezcla de este alcaloide con productos químicos como el éter, la lejía y la soda cáustica y fue creada en laboratorios de países del norte que hoy se preocupan por el narcotráfico y tratan de solucionarlo erradicando el cultivo de una planta consumida hace más de 7.000 años en algunos países del sur. La Convención de 1961 prohíbe el consumo de la hoja de coca siempre que no sea con fines médicos o terapéuticos, pero esto se contradice con varias cuestiones. Diversos estudios, algunos de ellos elaborados por la propia OMS (uno junto a la Universidad de Harvard en 1975, y el WHO/UNICRI Cocaine Project, en 1995) afirman que el consumo de la hoja de coca no produce adicción ni tiene efectos físicos negativos, pero sí un valor terapéutico como tónico. La JIFE no está teniendo en cuenta la Convención de las Naciones Unidas de 1988, que reconoció 
el uso tradicional de la coca, ni la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007, ni el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.
Su industrialización En 2004 la JIFE expresó al Gobierno peruano su preocupación por la aparición de dos bebidas (Vortex y K-drink) elaboradas a base de coca, aunque ambas salieron al mercado con la autorización de la Dirección General de Salud Ambiental de Perú. En menos de un año habían desaparecido de los espacios comerciales.
Hay, en cambio, una bebida energética con hoja de coca que se mantiene desde finales del siglo XIX. La estadounidense Coca-Cola Company compra a la Empresa Nacional de la Coca (empresa que tiene el monopolio comercial de coca en Perú) más de 100 toneladas de hoja de coca al año y tiene su nombre como marca registrada de forma que ningún otro refresco que use hoja de coca puede llevar la palabra ‘Coca’. El artículo 27 de la Convención de 1961 establece específicamente que “se puede elaborar un agente saporífero en base a hoja de coca que no contenga ningún alcaloide y, en la medida necesaria
para dicho uso, autorizar la producción, importación, exportación, el comercio y la posesión de dichas hojas”, pero la bebida Vortex, que empezó teniendo un 98% de desalcaloinizado y posteriormente un 100%, fue retirada del mercado en menos de un año. A la única empresa que le favorece dicho artículo es a Coca-Cola. Según el economista Hugo Cabienses, “si se protegiera y se alentara el consumo tradicional de la coca en Perú se consumirían hasta 30.000 toneladas y no las 9.000 reconocidas oficialmente”.
En Perú y Bolivia, paralelamente a la reunión de la JIFE en Viena, varios grupos de productores y consumidores de la hoja de coca se reunieron en diferentes encuentros difundiendo y defendiendo los múltiples usos que se le podría dar a los cultivos de coca de estos países (uso tradicional, industrialización de harina, pan, galletas, jabones, pastas dentales, pomadas, jarabes…), con lo que se evitaría que su destino fuera el narcotráfico. En los Andes los elementos se entienden desde su totalidad, la hoja de coca es un ‘todo’, ¿cómo pretende explicarle la JIFE a los pueblos andinos que está prohibido el consumo de su hoja milenaria porque contiene cocaína?, ¿cómo convencerles de que su consumo hace daño si llevan generaciones nutriéndose y curándose con ella?

FRACASO DE LAS POLÍTICAS ‘ANTI’

La Comisión Europea (CE) presentó un informe en marzo donde reconocía el fracaso de la estrategia represiva en la política internacional sobre drogas llevada a cabo de 1998 a 2007, que no ha conseguido que bajen los consumidores ni que desaparezca la violencia. Diferentes organizaciones sociales que trabajan sobre las políticas de drogas, las drogodependencias y las personas afectadas han exigido a la ONU que tenga en cuenta este informe crítico de la CE a la hora de diseñar la política mundial sobre drogas para la próxima década. Estos colectivos señalan que resulta muy significativo que la CE reconozca públicamente la política mundial antidroga, que causa más daños de los que pretenden resolver, y demandan políticas centradas en la salud pública y el levantamiento del veto sobre las políticas de ‘reducción de daños’.
Fuente: Diagonal
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La Leyenda de la Coca (La Profecía)
Los sabios hombres
que miran más allá del resto de su pueblo
cuando llegan los malos tiempos,
el invierno,
son recogidos por Dios
como semillas buenas
para sembrar en ellos.
Y a través de ellos en los hombres,
los alimentos que corresponden
a la nueva era a vivirse.
Alimentos para el cuerpo y para el espíritu.
Pues el espíritu se nutre
de conocimiento, de conciencia.
Así cuando el conquistador del norte
envuelto en sus hierros,
vino a conquistar un ser,
un pueblo nacido en el Ande,
en las montañas
templos naturales a Dios,
un escogido entre los sacerdotes
en un atardecer rojo sangre
escuchó la voz interna de EL
que habla así:
Amo mucho a mi hijo, a tu pueblo
porque obedeció mi mandato
y se mantuvo puro.
También por eso lo doté
de mucha sabiduría;
pero ahora el resto
de mi rebaño allende tu mundo
ha llegado.
No solo en cuerpo,
también en espíritu.
Por eso tus hermanos
están peleando entre ellos.
Los buscadores de oro ya están aquí
para oprimir el corazón
y clavar sus espinos de hierro en la carne.
Pero no debes olvidar que el dolor
es el receptáculo de la felicidad,
ella penetra en el corazón
por el camino que ha abierto el dolor.
Los tiempos que tocan vivir son esos.
Cavarás en el corazón de la tierra tu camino
como el gusano hace para sacar el oro y la plata
(dioses de barro que ha construido el hombre).
Pero en el fondo de esa búsqueda hallarás
las tinieblas y te perderás en ellas
y eso te hará ansiar la luz que quedo atrás.
Así mientras más desciendan
más ansias tendrán de subir
y podrán llegar a mi.
La pureza de tu corazón me ha conmovido
y por eso, para luchar contra la tiniebla
que yace en el fondo de la Pachamama
para soportar el frío, el hambre
y la tristeza de los corazones
separados de tu padre,
te daré un regalo para tus hermanos.
Sube a aquel alto cerro
donde encontrarás una pequeña planta,
pero de mucha fuerza.
Guarden con amor sus hojas
y cuando sientan dolor en su corazón,
hambre en su carne
y oscuridad en su mente…
llévenlas a su boca
y con dulzura extraigan su espíritu
que es parte del mío.
Obtendrán amor para su dolor
alimento para su cuerpo
y luz para su mente.
Y aún más…
observa el baile de esas hojas
con el viento y obtendrás respuestas
para tus preguntas.
Pero si tu verdugo llegado del norte,
el conquistador blanco,
el buscador de oro la tocara,
sólo encontrará en ella
veneno para su cuerpo
y locura para su mente.
Porque su corazón está tan endurecido
como su espada y su vestido de hierro.
Y cuando la COCA,
que es así como la llamarás,
intente ablandarlo,
sólo logrará romperlo
como los cristales de hielo
formados de las blandas nubes
que destruyen las rocas
y demuelen las montañas.
Antonio Díaz Villamíl
(Libre adaptación de Jorge Hurtado)
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